El juez Juan Carlos Curto y la fiscal Graciela Argüelles tomaron declaración indagatoria desde las 19 de este miércoles a Carlos García y a su ayudante Pablo Miño, cuyos defensores, Hugo Buffarini y José Nanni, informaron que pidieron la excarcelación de ambos. El magistrado tiene ahora 24 horas para resolver la situación de los dos indagados.

El gasista involucrado en el caso de "estrago culposo" por la explosión del edificio de Salta y Balcarce terminó de declarar ante el juez de la causa y la fiscal minutos después de las 21 de ayer.

Su abogado, Hugo Buffarini, contó que García, cuando vio que no podía controlar la pérdida de gas, pidió ayuda telefónica a la guardia de Litoral Gas y al 911 pero no obtuvo respuesta, por lo que abandonó el edificio para ir a avisar directamente a la compañía del peligro que había en el inmueble ubicado en la ciudad de Rosario.



En declaraciones a la prensa, el asesor letrado del gasista detalló la declaración de su defendido: "García fue convocado por el consorcio, pero antes de tomar el trabajo se dirigió a la empresa Litoral Gas, pidió hablar con un inspector y le dijo que tenía que hacer un trabajo determinado en el edificio. La compañía le respondió que él estaba matriculado y autorizado para hacerlo".

Según Buffarini, en su relato el gasista contó: "Cuando comienza a salir el gas con una violencia inusitada, rápidamente toma su celular y realiza no menos de tres llamadas para alertar a las autoridades, al 911 y a la guardia de Litoral Gas, pero no recibió respuesta".

Esta situación lo llevó a abandonar el edificio -aseguró el abogado- para ir directamente a la guardia de Litoral Gas y decir personalmente lo que no había logrado comunicar por teléfono. "En el camino se encuentra con una camioneta de la empresa, deja el auto en doble fila y les hace saber que en el edifico se había producido un gran escape de gas que él no podía dominar", detalló el asesor letrado.



En su declaración, García aseguró que cerró la llave general de gas y dejó constancia de que la instalación no estaba en condiciones.

"En un sector de la vereda había una marca de pintura amarilla, que normalmente Litoral Gas realiza para señalar cuál es el lugar de la pérdida para luego poder realizar las reparaciones", indicó García, según relató su abogado.

El defensor del gasista también manifestó que el acusado tomó conocimiento de que unas semanas atrás la empresa Litoral Gas había interrumpido el suministro en el edificio, supuestamente por pérdidas del fluido. "Después de algunos días, donde se supone que hay otro gasista que interviene para realizar esas reparaciones, la empresa rehabilita el servicio".

"Además -contó Buffarini- el gasista hizo mención a que cuando él manipula los elementos de seguridad de las cañerías, advierte que hay piezas que no están debidamente ajustadas (quizá por el trabajo anterior) y al manipularlas se aflojaron rápidamente, lo que provoca la violenta y rápida salida del gas", aseguró ante el juez y la fiscal.