En su penúltimo día de campaña y por segundo día consecutivo los candidatos volvieron a protagonizar una maratoniana jornada. La agenda de Obama incluía Nuevo Hampshire, Florida, Ohio y Colorado, mientras que la de Romney, Iowa, Ohio, Pensilvania y Virginia.

Ambos hablaron de promesas, cumplidas e incumplidas, y proyectos para fortalecer la economía y el empleo de cara a las elecciones del martes. Romney acusó a Obama de no haber llevado el cambio del que hablaba y se mostró convencido de que se puede "hacerlo mucho mejor".

"Quieren cuatro años como los pasados o quieren un cambio real", decía en Des Moines, Iowa, ante sus seguidores, a los que prometió: "estamos a dos días de un nuevo comienzo".

Romney se comprometió a impulsar el empleo, apoyar las pequeñas empresas para crear puestos de trabajo, promover el uso de los recursos naturales del país, fomentar el comercio con América Latina y controlar el gasto público.

Avalado por su experiencia como empresario y ex gobernador de Massachusetts aseguró que está preparado para trabajar "para que esta nación resurja”. Sin precisiones, concluyó: “se cómo hacer un déficit equilibrado y es lo que haré cuando sea presidente".

Mientras tanto, casi al mismo tiempo en Concord, Nuevo Hampshire, el ex presidente Bill Clinton, afónico tras sus últimas apariciones en la campaña con Obama, ironizaba que "comparado con lo que podría haber pasado, Barack Obama ha hecho un buen trabajo".

En tanto, ante unas 14.000 personas, Obama argumentó que se ha "logrado un verdadero progreso en estos últimos cuatro años", especialmente para la "clase media trabajadora", y pidió el voto para continuar con los cambios que prometió en la campaña anterior. Aquel espíritu que caló en la población con el que llegó a la Casa Blanca.

En un ambiente más festivo, sin chaqueta y en tono informal, en su parada en el estado clave de Florida, Obama advirtió que su contrincante Mitt Romney "es un gran vendedor" que "ha hecho todo lo posible por reempaquetar sus ideas y que parezcan otras".

Acompañado del rapero Pitbull, de origen cubano, que asistió al acto para atraer al voto hispano más joven, Obama dijo que aunque no estén siempre de acuerdo con sus decisiones o se sientan frustrados con lo lentos que van los cambios "saben que hago lo que digo".


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