Otros catorce uniformados resultaron heridos de diversa gravedad en el ataque, informó una fuente de la Policía de Ramadi, capital de Al Anbar.

Entre los fallecidos destaca el comandante de la séptima división del Ejército, Mohamed al Karawi, y el jefe de la primera brigada de esa división, Numan Mohamed.

Los militares perdieron la vida al producirse una fuerte explosión a la entrada de un escondite de los terroristas, situado en la zona de Wadi Huran, 400 kilómetros al oeste de Ramadi.

Según la fuente, citada por la agencia de noticias Efe, los terroristas prepararon esta trampa con explosivos antes huir del lugar.

Las autoridades acusaron de esta emboscada al Estado Islámico de Irak, vinculado a Al Qaeda, que en los últimos meses intensificó sus ataques contra las fuerzas de seguridad iraquíes.

Irak sufre un repunte de la violencia sectaria y de los atentados, que causaron durante el mes de noviembre la muerte de 948 personas, la mayoría de ellas civiles, según cifras del gobierno.