Mientras en Argentina todo el país se preparaba con enorme ilusión para vivir el primer Mundial con Lionel Messi en plenitud, dirigido nada menos que por Diego Armando Maradona, en Corea del Norte armaban un mega operativo con muchas aristas para controlar todo lo posible su imagen hacia el mundo, pero fundamentalmente hacia adentro del propio país, en el campeonato jugado en Sudáfrica.

El país asiático no competía en una Copa del Mundo desde Inglaterra 1966. La participación de los coreanos en ese torneo había sido fantástica: habían pasado la fase de grupos, dejando en el camino a Italia y Chile y habían caído en cuartos de final con el Portugal del sensacional Eusebio. Aunque en ese entonces también habían despertado polémica también.

En el encuentro de cuartos de aquel torneo, sorprendieron al mundo yéndose al entretiempo 3 a 0 arriba y en la segunda mitad perdieron 5 a 3. Incluso se ha alimentado el mito de que los 11 futbolistas que jugaron la primera mitad fueron misteriosamente reemplazados para el segundo tiempo por otros 11.

Pero, más allá de lo que haya ocurrido por entonces, lo sucedido en el 2010 fue altamente superador. Jugadores del plantel se fugaron en plena Copa para no volver al país, las autoridades difundieron como cierto un resultado que no fue tal para justificar el bajo nivel del equipo y hasta contrataron a un grupo de actores como una falsa hinchada para acompañar a la selección.

La hinchada de actores

El control de Internet y los medios de comunicación que, como se sabe, se ejerce en Corea del Norte, dejan bastante en claro que el gobierno no ve positivamente que sus ciudadanos conozcan demasiado lo que sucede en el resto del mundo y menos lo que en el resto del mundo piensan o afirman del régimen de Kim Jong-un.

Por eso llamó la atención que unos dos mil hinchas viajasen a Sudáfrica para alentar a su equipo nacional, con todas las "libertades" que eso conlleva. Diversos periodistas del mundo, presentes en el país africano para la cita máxima del fútbol, comenzaron a notar comportamientos un poco extraños del grupo.

Valores positivos, como una educación y limpieza extremas, pero también un enorme hermetismo y una completa inexpresión ante lo que sucedía en los partidos. En algún momento agitaban sus banderas, pero no reaccionaban a lo que pasaba en la cancha, ni positiva ni negativamente.

Varios de esos mismos periodistas intentaron acercarse a ellos para realizar alguna nota de color, pero las respuestas siempre eran negativas y la justificación era el supuesto temor de una represalia al volver a Corea. 

Pero, todo quedó más claro varios años después. Un informe del diario británico The Telegraph reveló que ante las muchas prohibiciones existentes para viajar desde Corea del Norte y dada la compleja situación económica de sus habitantes, que difícilmente hubiesen podido comprar un boleto de avión o una entrada a la cancha aunque se les hubiese permitido, el gobierno decidió contratar actores.

El Comité Deportivo de Corea del Norte concluyó que no podían dar la imagen de un país sin representantes en una cita de esa índole, por eso le pagaron a falsos hinchas, con el detalle, además, de que no eran coreanos, sino chinos. 

Incluso afirman que el contrato se celebró específicamente con una empresa china, llamada China Sports Management Group, que proveyó los fanáticos a quienes el gobierno coreano les dio dinero, entradas para ver los partidos y la ropa que tan característicamente lucieron.

Todo suena muy extraño, muy particular, pero aún así, el "Querido Líder" Kim Jong-un, todavía tendría varios detalles inolvidables más para ofrecer durante Sudáfrica 2010.