Tras el "éxito" de la protesta ante la casa del juez federal Norberto Oyarbide, donde unas 300 personas expresaron su malestar, los organizadores decidieron hacer una manifestación similar frente al domicilio del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, ubicada sobre la calle Salta, en el barrio porteño de Monserrat.




Mientras tanto, Moreno encabezaba un acto en la sede de la CGT del partido bonaerense de Vicente López. Allí, según un video que trascendió, contestó a las protestas: "Les digo a los que están caceroleando en mi casa que se metan la cacerola en el orto".

"No suele acompañarme mi esposa, pero hoy le pedí que me acompañe porque se supone que a esta hora, como dice la canción, deben estar caceroleando en mi casa", explicó, en la grabación dada a conocer por el diario Zona Norte.

La consigna de la convocatoria que tuvo lugar el miércoles por la noche era "Contra la prepotencia y maltrato a mujeres y ciudadanos de parte del secretario Moreno". Sin embargo, en las primeras horas del día, comerciantes y changarines del Mercado Central empezaron a organizarse para concurrir al departamento ubicado sobre la calle Salta, donde irían a respaldar al secretario de Comercio Interior y ahuyentar a quienes se acerquen al escrache.

"La comunidad del Mercado Central advierte a la gilada gorila 'autoconvocada' que va a defender lo que tiene que defender. Nos vemos esta tarde. ¡El pueblo hará tronar el escarmiento!", habían advertido a través de las cuentas oficiales de Facebook y Twitter que tiene la entidad.

Con este panorama, y ante el temor provocado por la presencia de seguidores de Moreno, los pocos "caceroleros" que se animaron a llegar hasta el inmueble de la calle Salta se tomaron su tiempo para desplegar sus pancartas e iniciar la protesta. Mientras tanto, en una de las esquinas se ubicó un grupo de unas 15 personas que llegaron para "defender" al funcionario.

Pasadas las 20:30, tres personas juntaron coraje, se acercaron a la puerta golpeando sus cacerolas e inmediatamente uno de los "muchachos" de Moreno se desprendió de su grupo e increpó a los manifestantes cara a cara con duros insultos y amenazas. Cuando se encendieron las primeras cámaras de televisión, el agresor verbal bajó el tono de sus palabras y se identificó como "un ciudadano común" que sólo defendía a "Moreno y su familia".

Uno de los jóvenes amenazado decidió retirarse del lugar, paró el primer taxi que pasó por Salta, tomó su pancarta, se introdujo en el vehículo y abandonó la marcha.

Superado el susto inicial, el resto de los autoconvocados -alrededor de 30 personas- se sumó a los "pioneros" y sacó sus carteles, silbatos y cacerolas. De todos modos, la tensión se respiraba en el lugar por la presencia del grupo "morenista" sobre la esquina de Carlos Calvo. Asimismo, algunos vecinos del lugar mantuvieron discusiones, en buen tono, con aquellos que protestaban contra el funcionario.

Además de la presión ejercida por el grupo llegado del Mercado Central, los manifestantes tuvieron que soportar dos baldazos de agua que fueron arrojados desde uno de los pisos del edificio donde vive el secretario de Comercio.

En tanto, en otra de las esquinas de Salta y Carlos Calvo se congregaron militantes de Unidos y Organizados. Allí se mantuvieron en forma pacífica con algunos carteles y banderas.

Finalmente, y tras poco más de una hora, la marcha llegó a su fin y los "caceroleros" se alejaron del barrio de Monserrat.