Dos jóvenes que declararon este miércoles ante la jueza de Rocha, Silvia Urioste, quedaron en libertad ya que, según la información que brindó su abogado, "no hay indicios que incriminen a mis defendidos", en tanto que restan los resultados de los estudios de ADN sobre la sangre que se les extrajo a los indagados, tras encontrarse rastros en las pertenencias de Lola Chomnalez.

 
Los dos hermanos indagados y ya liberados debieron presentarse a declarar ya que uno de ellos, según informó la policía, "abordó a una joven para someterla sexualmente y en el forcejeo le apretó la cabeza contra la arena", misma mecánica que se utlizó contra Lola. Sin embargo, su defensor, Felipe González, confirmó que "no surge del expediente que mis defendidos hayan intentado abusar o asfixiar a alguna mujer. Esa es una versión de la prensa absolutamente errónea sobre mi defendido. No hay ningún indicio en el expediente que sostenga esa versión".
 
La tarde del miércoles 14 se produjo el hallazgo de la mochila de la joven, a sólo 17 metros de donde fue encontrado el cuerpo. Ese hecho le dio un impulso al caso, ya que la Policía creyó tener posibilidades de encontrar pruebas materiales para lograr la identificación del victimario de la joven argentina.
 
La toalla y el pareo de Lola, asesinada el 28 de diciembre entre Valizas y Aguas Dulces, tenían restos de sangre de otra persona, reveló la pericia de ADN realizada por Policía Científica, que entregó el informe este lunes a la jueza del caso, según la información de fuentes policiales a El Observador. Tras ello, se inició la extracción de saliva mediante hisopado para cotejarlo con el hallado.