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Colombia es un caos: fuerzas represivas autorizadas a todo, desparecidos y paramilitares

La presidencia de Iván Duque, desató un caos represivo que desnuda el desastre institucional colombiano, en el marco de mas de un mes de paro nacional. Por Horacio Minotti.

Colombia es un caos: fuerzas represivas autorizadas a todo, desparecidos y paramilitares

Esmad reprime. Foto:

El aumento impositivo de Iván Duque, que perjudicaba a las clases medias y bajas en Colombia, desató un caos social de proporciones, como viene ocurriendo en otros países de Latinoamérica. Al igual que en Chile por ejemplo, cuando se produjo un aumento del transporte, lo que definió un conflicito extraordinario.

Pero la respuesta institucional fue diferente. Si bien el gobierno de Sebastián Piñera intentó poner freno a la violencia, combinó un accionar de las fuerzas de seguridad moderado, con una respuesta política adecuada: accedió a un proceso de reforma constitucional que hoy está en marcha y apaciguó los ánimos.

En Colombia, si bien el gobierno retrocedió en el aumento de impuestos, el mismo solo había sido un disparador de montones de reclamos sociales pendientes, y la gente, no volvió a sus casas con el solo retroceso impositivo, se mantuvo en las calles, reclamando y el paro nacional lleva mas de un mes.

Y la respuesta del gobierno de Iván Duque fue violenta. Utilizó a la ESMAD, la famosa policía nacional, con formación represiva, adoctrinada en el período en que el Estado combatía el doble frente con las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), y por otro lado, con los grandes grupos narcos volcados a la guerra contra el Estado, especialmente el Cartel de Medellín (Pablo Escobar) y luego el Cartel de Cali.

Pero esos fenómenos sucumbieron al tiempo y la ESMAD (heredera directa de la vieja DAS, sólo cambió el nombre) mantuvo una doctrina anticuada e innecesaria, que ahora Duque utiliza contra civiles desarmados. (Ver: La unidad antidisturbios Esmad es señalada por las muertes en Colombia ).

A eso, Duque le agregó otro instrumento represivo tremendo, también adquirido en aquellas épocas: los grupos paramilitares llamados Autodefensas, civiles armados que auspiciaba el Estado en tiempos de las FAR, que operaban habitualmente en la selva y llevaban una guerra ilegal contra los revolucionarios, para apoyar el accionar del Estado. 

Cuando las grandes bandas narco emigraron a México después del avance del Estado, auspiciado por los Estados Unidos mediante el llamado Plan Colombia, que generó recursos económicos ilimitados a Colombia para confrontar a esos grupos, y los fuerzas de izquierda retrocedieron y entraron en el proceso democrático, las Autodenfensas se mantuvieron vivas, el Estado las mantuvo, por si llegaba a necesitarlas.

De hecho el viernes pasado nomás, desde una cárcel en Atlanta, Estados Unidos, y a la espera de un veredicto en su proceso de extradición, Salvatore Mancuso, ex jefe de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) nuevamente compareció ante la justicia colombiana para detallar el accionar del grupo criminal que lideraba, informa Infobae Colombia.

Lo hizo durante un proceso contra el también ex paramilitar Diego Fernando Murillo, alias ‘Don Berna’, a cargo de la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín. Mancuso reveló los vínculos entre las Autodfensas y el Estado: “Hubo permanente comunicación con el Ejército, la Policía y el DAS para poder conformar un grupo de autodefensas. Me explicó en esto que es bien importante: Un grupo de autodefensas no podía crearse en ninguna región del país si no había apoyo de las instituciones del Estado y de la sociedad que componían esas regiones. Necesitábamos apoyo militar inicialmente, sin ese apoyo era imposible entrar. De ellos teníamos una información inicial y el resguardo para protegernos”, aseguró Mancuso, según recoge Blu Radio. Además, afirmó que, como las AUC no podían enfrentar solas a la guerrilla en nuevos territorios, debían articular apoyos con las Fuerzas Militares y por eso “es que esos grupos crecían al lado de donde estaban en ese momento”. 

Bien, esos grupos paramilitares siguen existiendo. Son los que se observan en las fotos de la represión disparando contra civiles desarmados junto al ESMAD. Claramente, no son las mismas personas, los años han pasado, pero el Estado sigue utilizando aquella estructura que armó en los '80 y '90 para reprimir, en este caso, manifestaciones pacíficas.

Respecto de ESMAD, en medio de la represión a la que Duque llamó simplemente excesos, el gobierno otorgó un "refuerzo económico" casi a modo de premio por haber reprimido eficientemente. Además se lo hizo en un evento público, dando una clara señal de respaldo a la represión. El evento se llevó a cabo en Medellín y el primero en recibir la tarjeta de regalo fue el mayor Javier Rendón, comandante del Escuadrón Móvil Antidisturbios de la Policía (Esmad), que entregó unas palabras de agradecimiento. “Es fundamental el apoyo de la empresa privada para los integrantes de la institución que, tan abnegadamente, prestamos el servicio”, comentó el oficial, y dijo que la jornada de trabajo en este momento arranca desde la 5:30 de la mañana.

En el evento también estuvo el ministro de Defensa, Diego Molano, que dijo que este premio será para los 4.645 uniformados que hacen parte del Esmad, y "que prestan sus servicios en medio del paro nacional".

Premio económico a la represión y a la desaparición de personas (¿le suena?), ya avanzado el siglo XXI.

Por otro lado, la activista y fundadora del grupo de derechos humanos #ElPaísPrimero, Mafe Carrascal, denunció que se han entregado al ESMAD contratos millonarios para la adquisición de armas y drones en medio de este conflicito, lo que lleva a un doble fin: fondos para la corrupción y nuevos instrumentos para garantizar y mejorar el sistema represivo.


María Fernanda (Mafe) Carrascal, activista defensora de Derechos Humanos.

Carrascal alienta una conversión del Paro Nacional en un cambio radical en las urnas en las próximas elecciones que terminarán siendo vitales en el destino de Colombia. Hoy además se muestra con una remera que dice #GarzónteníaRazón.

Jaime Garzón fue un humorista e intelectual colombiano que resultó asesinado por orden de las fuerzas de seguridad en 1999. Recién en 2018 se condenó por ese crimen con 30 años de prisión a José Miguel Narváez, exsubidrector del hoy desaparecido Departamento Administrativo de Seguridad (DAS, antecesor de ESMAD), quien fue hallado culpable de ser el determinador del homicidio, aunque él siempre ha negado su participación en el crimen.

Junto con él, fue determinado como coautor el fallecido jefe paramilitar Carlos Castaño (1965-2004), a quien se atribuye haber ordenado el crimen. La investigación del homicidio de Garzón, demostró, una vez mas, que las fuerzas de seguridad y los paramilitares trabajaban juntos, como sigue ocurriendo.

La espiral de violencia en Colombia tiene raíces que será complejo desterrar. La alianza permanente del estado con fuerzas paramilitares, la existencia de desaparecidos en pleno siglo XXI sin ninguna respuesta contundente del concierto internacional y la impunidad de quienes manejan el Estado, al tiempo que se mafican las medidas abusivas contra el pueblo de todo tipo, no solo las violentas sino también las económicas, auguran un futuro complejo.