Se abrió el expediente de los hermanos Juliá en España y comienzan a conocerse detalles de la causa que investiga a los responsables argentinos del avión que aterrizó el 2 de enero pasado en un aeropuerto de Barcelona con casi una tonelada de cocaína de máxima pureza.

“Son dos tomos en los que se revelan algunos datos sobre la operación de la guardia civil (española) cuando llegó la nave con droga. Según esta información, los agentes tenían controlado el avión desde que despegó en el aeropuerto de Ezeiza hasta que arribó a Prat”, detalló la periodista de Cadena Ser de Barcelona, Ana Punsí.

El vuelo “hizo una escala técnica en Cabo Verde, en la costa africana, y los uniformados sospechaban de esta nave porque procedía de lo que llaman las ‘rutas calientes del narcotráfico’”, agregó.

“Según el plan de vuelo, en la nave sólo viajaban el piloto, el copiloto y un solo pasajero porque sus tripulantes se habrían gastado un mínimo de 100.000 euros por una estancia de cinco días. El avión estuvo controlado en todo momento”, dijo Punsí.

La droga “iba oculta bajo los asientos del lujoso jet y se recogieron alrededor de 790 paquetes de cocaína, envueltos con plásticos de distintos colores. Iban muy equilibrados bajo estos sofás para controlar el peso. La sustancia está valuada en unos 35 millones de euros mientras que los beneficios para los supuestos traficantes habrían sido mucho mayores si entraba al mercado”.

Es una incógnita, hasta ahora, “donde se cargó la droga y quién los estaba esperando en Barcelona”.

La nave está valorada en 15 millones de euros. “La droga estaba muy bien acondicionada” y eso lleva tiempo, por lo que los investigadores ponen en duda que haya sido cargada en Cabo Verde, donde estacionó menos de una hora.

“El avión sigue precintado a la espera de que el juez tome alguna determinación. Se intenta establecer cómo fue la logística y dónde se contrató la nave”, remarcó la periodista de Cadena Ser.

Ahora, la justicia española busca determinar si los hermanos Eduardo y Gustavo Juliá
-los hijos de un ex brigadier de la Fuerza Aérea Argentina que se encuentran en prisión desde el aterrizaje del avión en Barcelona- tenían conocimiento sobre el cargamento del jet.

“Nadie puede poner en marcha una aeronave si desconoce qué peso va a llevar”, subrayó Punsí, algo que extraña a los investigadores.

“Llama la atención que en la bodega del avión no había nada, considerando que se trataba de una nave dedicada a traslados sanitarios”, señaló en La Vuelta.

“No era la primera vez que aterrizaban en España; lo hicieron en otras oportunidades en jets privados”, dijo y agregó: “es una incógnita si hicieron estos viajes para trasladar droga o para sondear la zona”.