Por Laura Caragliano



Un momento histórico. El viejo telón del Colón se despidió del teatro para formar parte del Museo. Y lo reemplazó uno más nuevo. “El telón del siglo XXI”.

¿Qué tiene de importante un telón que se le dedica un acto de inauguración?
El telón, no es una simple tela colgando que tapa los artistas. Es una escultura, una combinación de texturas, una obra de arte en movimiento. Es parte de un trabajo artesanal, también industrial, hay diferentes texturas, formas, colores, y sueños. Sí, sueños de quienes desearon con todo su corazón dejar una semblanza de su trabajo en el teatro más importante del país.
La Ceremonia comenzó con el relato del director del teatro, Pedro Pablo García Caffi que cuenta que el primer telón data del año 1908, y el segundo, el que permaneció hasta ayer cubriendo la caja escénica cumplía 80 años frente a tal tarea.
Como parte del plan de refacción que sufrió el Colón se creó un nuevo manto que decoraría la escena, con propiedades ignífugas y nueva tecnología.
Se presentaron 35 proyectos del cual salió seleccionado el de Guillermo Kiutca y Julieta Ascar.
La guarda que decora el manto está formado por figuras que simulan la sala del teatro. La técnica elegida, también es la del bordado tradicional. Sobre apliques de raso e hilados brillantes en tonos dorados.
La paleta de colores está cuidadosamente elegida por dorados, rojos carmín, celestes y rosados que combinan con la paleta cromática elegida por la pintura del manto de arlequín que se encuentra fija bordeando a lo alto el lienzo.

¿Sabén cuánto pesa un telón? Una tonelada y media y mide 26 metros de ancho y 22 de alto.
A diferencia de los telones anteriores que subían en forma de cuchilla, de manera vertical, este otro sube hacia los costados y bajan los costados formando una única pieza con la ayuda de los valletos.

¿Tienen idea qué es un valleto?
Es el mal llamado telonero, término que ahora se utiliza para denominar las bandas soportes de la principal.
Arturo Blasi, es uno de los valletos del Teatro Colón. Trabaja allí desde el año 87. Se pasa este puesto como la nobleza. Su hermano era quien ocupaba su lugar con anterioridad. Y hoy es él junto a sólo otros dos compañeros quienes se encargan en todas las funciones cada día de facilitar la magia que da la caída y apertura del telón.

Por toda el trabajo invertido, por tanto entusiasmo por quienes dedican su vida a maniobrarlo, por quienes esperan que se abra para enfrentar el desafío del público, la propuesta es repensar el Telón como un artista más, infaltable para dar el comienzo a cada historia que transcurre en ese escenario.