Wanda Nara y Mauro Icardi celebraron su amor ante los poco más de 200 invitados que aguardaban por ellos dentro del Palacio Sans Souci, en San Fernando.

Apenas pasadas las 21, la feliz pareja botinera arribó al lugar a bordo del mismo auto, sonrientes. Minutos antes, Zaira Nara , la hermana de la novia, había salido a dialogar brevemente con la prensa junto al diseñador Gino Bogani, el encargado de vestirla para la ocasión.
 
Tal como estaba previsto, a las 22.30 los novios llegaron hasta la entrada en un carruaje para dialogar con la prensa y sacarse las fotos de rigor. "Estoy muy bien, somos muy felices... Es todo muy emotivo, no paramos de llorar", exclamó la novia, enfundada en un escotado vestido de Roberto Cavalli. Tomados de la mano, los novios se besaron ante la vista de todos y luego partieron para seguir con los festejos.

Entre los pocos famosos invitados,pudo verse a la abogada Ana Rosenfeld, a Marina Calabró, a la mediática Yanina Latorre, y también a otra pareja botinera: la que conforman "Chechu" Bonelli y Darío Cvitanich. El que no pudo entrar es Mariano de la Canal, más conocido como "el fan de Wanda", que llegó hasta el lugar sin invitación y fue "rebotado" por el personal de seguridad.

Más temprano, Andrés Nara, el padre de la novia, llegó junto a su nueva pareja, Carina Tononi, y dijo no estar muy al tanto de si será el encargado de entrar junto a Wanda o no... Claro, desde que se separó de Nora Colosimo, las cosas dentro de la familia ya no son como antes, y la comunicación entre padre e hija parece no atravesar su mejor momento.
 
A contramano de como vivieron su romance, la pareja eligió que no trascendieran demasiados datos acerca de su fiesta de bodas. De hecho, establecieron un estricto sistema de control para que nadie pueda portar su teléfono celular o cámara de fotos dentro del salón.