Como en la película de Bill Murray, "El día de la marmota", la cosa siempre vuelve a empezar para la Corte Suprema, que tiene bien aceitados los mecanismos para ganar tiempo, especialmente en los temas escabrosos en los que quiere evitar pronuciarse.

Por ejemplo, en la causa en que el jefe de gobierno porteño, recurrió al Alto Tribunal por competencia originaria, reclamando por el DNU del gobierno nacional que intentó evitar las clases presenciales en CABA.