Tomás Erick Ramón Priebke Ortíz (23), nieto del criminal nazi Erich Priebke fallecido en Roma -donde cumplía prisión perpetua domicialiaria- el 11 de octubre pasado, expresó su intención de cambiarse el apellido.

El joven, que vive en Bariloche, indicó que contrató una abogada para cambiarse el apellido, porque consideró que es "llevar una etiqueta", que entre otros problemas le dificulta la posibilidad de conseguir trabajo. "¿Para qué llevar un apellido que a mí me hace mal? Porque si le hace mal a la gente, no tiene sentido", afirmó, expresando su malestar con su padre, Jorge Priebke, quien, entrevistado por la agencia ANSA propuso sarcásticamente que "entierren en Israel" al criminal nazi. "Yo no estoy de acuerdo con lo que dijo, porque se sigue lastimando gente, otra vez. Me parece que lo más apropiado hubiera sido no decir nada, no dar notas directamente. Cuando el periodista dice (en la nota) que (Jorge Priebke) es fiel a su ideología nazi, me cayó pesadísimo", consideró. El joven enfatizó que él no piensa de esa manera: "No quiero que me relacionen con eso en ningún momento, porque no soy así, me cayó muy pesado eso", expresó.

En diálogo con la agencia local ANBariloche, Tomás también relató que sus padres se separaron cuando él tenía dos años, y que desde entonces no ve a Jorge porque los abandonó. Ambos progenitores sufren problemas mentales, y además Tomás con su madre pasaron por una situación económica muy crítica, que incluso los llevó a vivir en un colectivo abandonado, alimentándose de la caridad de los vecinos. Luego él fue consiguiendo distintos trabajos y pudo salir de la situación y ayudar a su madre, hasta que ahora volvió a quedar desempleado, según consideró, debido "al apellido".

Reconoció que la comunidad no lo maltrató por eso, salvo en la primaria, donde algunos compañeros lo hostigaban asegurando que sus familiares habían sido víctimas de Priebke. "Pensando ahora me parece que eso fue totalmente cruel. Porque chicos de cinco, seis o siete años no procesan eso, venía de sus padres. Entonces me parece que hacer sentir mal a una persona, a un nenito de siete años, me parece cruel", señaló.

Aseguró que no tiene interés económico alguno con la eventual herencia del nazi, sin informar de qué patrimonio se trata, que podría perder al cambiarse el apellido. "Prefiero la tranquilidad. Todo el tiempo siento que la gente me quiere remarcar, o decir algo. Entonces no, quiero hacer una vida normal. De hecho en todo momento me relacionan con esa gente. No puedo ir a un lugar público porque saben quién soy. Es como que no me ven como Tomás, sino como 'el nieto de´", sostuvo. "Quiero cortar con tanto dolor, darle un cierre a esta historia", afirmó.

Berlinés de nacimiento, el ex oficial nazi fue capitán de las SS alemanas y destinado a Italia en el año 1943, donde participó en la llamada Matanza de las Ardeatinas. La masacre de las Fosas Ardeatinas ocurrió el 24 de marzo de 1944, cuando 335 italianos -en su mayoría presos políticos recluidos en la cárcel romana de Regina Coeli y 75 judíos escogidos al azar- fueron fusilados por los nazis. La operación estuvo dirigida por el teniente coronel Herbert Kappler, jefe de la Gestapo en Roma durante la ocupación. El la matanza participaron el capitán de las SS Erich Priebke y el mayor Karl Hass.

Finalizada la II Guerra Mundial (1945), Priebke fue internado en un campo británico de prisioneros, del que se escapó en 1946 y huyó a Argentina, como otros centenares de nazis. Tras permanecer cinco años en Buenos Aires con su esposa, en 1951 se trasladó a la ciudad de Bariloche donde permaneció hasta ser descubierto por la prensa en 1994. En Italia fue condenado a cadena perpetua en 1998, fecha desde la que permanecía bajo arresto domiciliario dada su avanzada edad.

Télam