Fiel a su estilo, en el primer segmento del programa Mirtha agradeció los saludos (incluso a las autoridades de América), retó a su equipo (“Están muy serios todos, ¿están asustados?”, les preguntó) y empezó a pulir detalles: por ejemplo, las pulseras golpeaban contra el escritorio de vidrio y hacían ruido, por lo que la Chiqui les advitió: “Chicos me tienen que poner algo acá”.
 
La diva de los almuerzos no dejó nunca de lado el recuerdo a Ibáñez, leyó un texto de su autoría en el que calificaba al diseñador de “ser excepcional, talentoso, trabajador y generoso”; contó que un día antes de su muerte se había probado el vestido para el debut en El Trece que lució en su honor, se mostró muy emocionada y revivió parte de un programa en el que lo había tenido de invitado.
 
“Esta mañana yo creí que no podía hacer el programa”, contó Mirtha lo afectada que estaba por la muerte del diseñador y explicó que puso un aviso en un diario, donde escribió: “Que Dios te reciba en sus brazos”. Al final del programa, apareció una placa en memoria de Ibáñez.
 
Mientras tanto, en el medio de toda esta congoja de la conductora, el almuerzo tuvo como invitados a parte del elenco de Guapas, que se estrena mañana: Araceli González, Isabel Macedo, Carla Peterson, Dady Brieva y Mauricio Dayub; fueron los elegidos.
 
Los momentos más salientes del primer programa fueron cuando Dady asumió el rol de conductor y le preguntó a la Chiqui si formaría pareja nuevamente (a lo que contestó con un no rotundo); y cuando Mirtha, picante como siempre, le preguntó a Araceli González cómo se llevaba con la actual mujer de su ex Adrián Suar, Griselda Siciliani, a lo que la actriz respondió que no tenía trato.
 
Después de amagar nuevamente con que éste será su último año, la diva jugueteó con la idea de hacer los almuerzos en Mar del Plata en enero y se lamentó ya que consideró que tener a Susana Giménez y a Marcelo Tinelli en su programa “serían una bomba”.