Luego de entrevistar a Diego Maradona Jr., Jorge Rial se tomó unos minutos para hablar de los vínculos entre padres e hijos e hizo foco en su situación personal, aunque evitó nombrar a su ex mujer, Silvia D'Auro, con quien adoptó a sus dos hijas, Rocío y Morena, que hoy en día viven con él y no tienen contacto con la madre.
 
A continuación, el mensaje completo de Jorge Rial:
 
"Los hijos siempre necesitan amor. Aquellos que creen que con el dinero nada más van a tener a su hijo a su lado, no es así. Los hijos están donde está el amor. No estoy hablando sólo de este caso puntual, estoy hablando de todo y de todos. No hay que aparecer un minuto y desaparecer dos años porque eso no es ni ser padre ni madre ni amar a tus hijos, te perdiste un montón de cosas.
 
A veces son los padres los que deciden repudiar a sus hijos y no estoy hablando del caso Diego Maradona, estoy hablando de otros casos menos conocido o algo conocidos, donde hubo padres que repudiaron a sus hijos y hubo madres, y esto es peor que padres.
 
Los hijos están donde está el amor. Hay padres que no quieren ser padres. Hay padres o madres que quieren ser padres o madres circunstancialmente, por conveniencia, para el afuera o por guita también. Hay padres que repudian a sus hijos, que no los quieren y que les dan vergüenza. A la hora que había que jugarse y poner los ovarios o los huevos sobre la mesa y había que ser responsable, la escenografía se cayó. Los hijos eligen el lado donde está el amor.
 
Cómo seguiría hablando de este tema justo hoy, pero no voy a seguir, no me quiero meter en un terreno personal. Hay gente que tendría que aprender a dar un paso al costado. Haber marginado a sus hijos hizo doler mucho y dejó una herida muy grande. No supe querer y al no saber querer no logré que del otro lado me quieran a mí tampoco. No me eligieron porque en el momento en que yo tenía que dar cariño, preferí dar golpes o maltratar.
 
Sería bueno que en algún momento esa gente tuviera el último acto de compasión hacia ellos mismos, de dignidad que nunca la tuvo, y diera un paso al costado, se callara la boca y dejara que del otro lado siguieran peleando, luchando y haciendo esfuerzos enormes en absoluta soledad y en silencio. No supiste querer antes, ahora tampoco sabés querer y heriste muy fuerte a personas. Perdón, mientras pasan cosas que ustedes ven, a mí me pasan cosas que yo veo. En otra época, en este momento estaría puteando. ¿Sabés lo que costó rehacer la vida? Rehacé la tuya y no nos rompás más las pelotas".