Juan Ignacio Chela dejó pasar varias oportunidades y Andy Murray las aprovechó con gran eficacia para instalarse en las semifinales de Roland Garros, una instancia que el tenista argentino jamás alcanzó.



"El Flaco" estuvo dos quiebres arriba en el primer set y hasta sacó para cerrar el parcial, pero falló en el momento justo y el británico no perdonó: estiró la definición al tie break, donde se impuso por un contundente 7-2.



Con el correr de los minutos, el número cuatro del mundo empezó a convivir mejor con los dolores en su tobillo izquierdo y, en contraposición, el de Ciudad Evita comenzó a perder eficacia y potencia en sus tiros, sobre todo en el revés cruzado que tanto le había funcionado al principio.



En el segundo set, Murray logró un quiebre prematuro que suponía una diferencia holgada. Sin embargo, Chela logró el quiebre en el momento justo, para 5-5, y estiró el desenlace. Que tuvo un final parecido: el escocés lo cerró en 7-5.



En el tercero la pelea ya sí fue desigual, con Murray más suelto y Chela muy desgastado físicamente. Fue 6-2 yel reloj marcó un tiempo de juego total de 2 horas y 53 minutos de juego.



En definitiva, en la cancha se vio bastante de la diferencia que existe entre ambos jugadores, no sólo representada por la posición en el ránking sino incluso por los enfrentamientos mano a mano: Murray se impuso en seis de los siete cruces, con dos victorias consecutivas en este mismo escenario (casualmente, en las últimas dos ediciones).



"Murray juega mejor, es uno de los mejores del mundo, su juego es más difícil", admitía de hecho el argentino en la previa, mientras su rival evitaba la falsa modestia y reconocía su favoritismo: "No quiero que suene irrespetuoso para ninguno de mis rivales, pero sentí que tenía una buena posibilidad de hacer algo grande aquí".



Ahora el británico se cruzará en semifinales con Rafael Nadal, quien venció por 6-4, 6-1 y 7-6(3) a Robin Soderling, su único verdugo en esta tiera. La otra semi la jugarán Roger Federer y Novak Djokovic. Los cuatro mejores definirán Roland Garros. Un torneo ideal