Roberto Sabo, atendía un quiosco, tenía 48 años y era papá de mellizos de 16 años. Fue sorprendido por dos delincuentes armados a tres cuadras de la comisaría de Ramos Mejía y ultimado salvajemente de un balazo en la cabeza.

Por la noche, los vecinos salieron furiosos a manifestarse en la comisaría, y la emprendieron contra la política, los políticos y la propia policía. 

Ya hay dos detenidos, un hombre de 29 años y un adolescente de 15 años. El padre de la víctima hizo declaraciones televisivas: "Nunca pensé que me iba a pasar esto. Me arruinaron la familia. Nunca más puedo vivir tranquilo. Quiero agradecer a Alberto y a Cristina, que largan a los chorros, a todos los asesinos, a los matones, a matar gente buena a la calle. Gracias Alberto y gracias Cristina", y remató: "Les quiero decir la frase de Susana Giménez: ‘Al que mata hay que matarlo, pena de muerte a los delincuentes’”.