En Pilar, detuvieron a la esposa de un empresario que fingió su propio secuestro.

La mujer lo planeó junto con un cómplice para obtener una importante suma de dinero que aportaría su marido.

El hombre avisó a la Policía Bonaerense que, junto con la Federal, descubrieron, mediante cruces de llamadas, la maniobra de la supuesta víctima.

Fue cuando la mujer realizaba un nuevo llamado desde un locutorio ubicado en un centro comercial de Escobar.

Entonces, la delincuente confesó que era una mentira armada por ella y que necesitaba el dinero para pagar deudas.