Fernando Leguizamón (21) tenía un hijo de 4 años y una mujer embarazada de pocos meses. En la noche del jueves, comió un asado en lo de su padre y al salir caminó algunas cuadras para ir a ver a su nene. Cuando llegaba, se encontró envuelto en medio de una pelea. Su pareja, Camila, acusaba a un cuñado de haber entrado a robarle a su casa. Decía que se había llevado algunas joyas, pero lo que más le importaba recuperar era el nebulizador que necesita su hijito. Todo terminó en una tragedia: el joven intentó recuperar lo robado, fue atacado por una patota y cayó asesinado de un tiro en la nuca.

El caso, que recién trascendió ayer, ocurrió en la noche del jueves 18 en General Villegas, un barrio pobre de la localidad de Ciudad Evita, en el partido de La Matanza. Fernando, su padre y parte de su familia vivían en esa misma zona, pero a partir de lo que pasó decidieron mudarse porque, según sostienen, la gente que asesinó al joven está vinculada a la venta de drogas y ahora están amenazados. Aseguran incluso que, entre quienes le dispararon a Fernando, había un policía de la Bonaerense en actividad.

Fueron más de 20 tiros los que le dispararon la noche del crimen al joven, que también fue atacado a golpes y patadas en el piso como si quisieran lincharlo. “Lo desfiguraron. No solo le metieron un tiro en la nuca, sino que luego siguieron pegándole”, le contó a Clarín Jorge, papá de Fernando y empleado municipal porteño.

La secuencia de lo que sucedió aún tiene puntos confusos. Pero la familia denunció que Fernando ya tenía identificado al autor del robo (que sería su concuñado) y estaba reclamándole que al menos devolviera el nebulizador para su hijito.

La discusión entre ambos subió de tono e incluso hubo un testigo que aseguró que Fernando llegó a sacar una navaja para amenazar a su concuñado.

“Todo había empezado como un problema entre hermanas, una de las cuales era la pareja de la víctima. Se pelearon por un robo y a la noche apareció en escena Leguizamón”, contó una fuente del caso.

En medio de esa discusión, Fernando corrió a buscar a un tío suyo que vive en el barrio: quería que lo acompañara para ir rescatar a su pareja y a su hijito, que aún estaban adentro de la casa. “¡Tío vení, ayudame. Se armó quilombo!”, gritaba Fernando.

“Mi hermano agarró la camioneta y cuando estaban llegando a lo de mi nuera, en la rotonda de la calle 800, se encontraron con un grupo de chicos que empezaron a pegarle con fierros”, relató ayer el padre de la víctima. “¿Está Fernando ahí adentro?”, amenazaba la banda de jóvenes mientras golpeaba el vehículo.

“Mi hijo terminó bajando y en eso dos muchachos sacaron armas y empezaron a tirar. Fueron al menos 20 disparos. Mi hermano se refugió detrás de la camioneta”, agregó el padre.

“Aparentemente, Leguizamón quedó en la línea tiro y, cuando corrió para meterse atrás de la camioneta, recibió un disparo”, detalló un vocero del caso.

El tío agarró a Fernando de las axilas y trató de meterlo en la camioneta. Pero la patota siguió arremetiendo contra su cuerpo a golpes. “¡Mátenlo, así aprende!”, gritaba –siempre según la versión de la familia– una mujer del barrio a la que acusan de vender drogas y que estaría vinculada a un policía bonaerense, que también habría estado dentro del grupo que atacó a Fernando.

“Hubo mucha gente que vio lo que pasó con mi hijo, pero tienen miedo porque ahora andan amenazando a todo el mundo para que no hablen”, aseguró Jorge. Según dijeron desde la investigación, esperan las pericias y ya hay testigos citados, pero no hay detenidos.


Fuente CLARIN