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Ni Obama leyó a Perón ni Perón a Obama

Un tanto entusiasmada, la Presidenta argentina -que necesita darse ánimo entre tanto desánimo, y es comprensible- se atrevió a deducir que Barack Obama parecía haber leído a Perón.

Un tanto entusiasmada, la Presidenta argentina -que necesita darse ánimo entre tanto desánimo, y es comprensible- se atrevió a deducir que Barack Obama parecía haber leído a Perón. Porque dice que Obama, al abrirle las puertas de la Casa Blanca a los sindicatos de los Estados Unidos, estaría reproduciendo ideas de Perón como si las hubiera leído. Lo más probable es que no. Y que por más conocimientos políticos que posea no conozca la doctrina de Perón, y a lo sumo lo único de esa época que conozca sea a Evita. Pero no por “La razón de mi vida” sino por la ópera .Y es mejor que Obama no haya leído a Perón ni que quiera reproducir nada de lo que él produjo; porque no se puede gobernar con el pasado en un mundo que acaba de probar que hay que hacer todo de nuevo y nuevo. Si es que vale la pena hacer algo por una humanidad que justo cuando se está celebrando a Darwin se empeña en demostrar que contraría su teoría de la evolución de las especies. Me permito sugerir que Obama lector ni siquiera debería basarse en sus grandes antecesores gobernantes (que también los hubo insignificantes) salvo releer una y otra vez a los creadores de ficciones que son las que más sirven para hacernos entender las mentirosas realidades. Unos pocos versos de su compatriota Walt Whitman bastan para desautorizar los miles de kilos de papers y documentos de tantas siglas financieras fracasadas.

Papers que embrutecieron a fanáticos que ahora son lectores arrepentidos, mientras que los de Whitman no paran de agradecérselo. Pero el FMI insiste y publica su más flamante mensaje donde dice que la Argentina este año no crece. Ni un cachito así. Nada.

Tanta premura en el presagio confirma cuánto nos quiere.

Volviendo a la bibliografía de Perón, no es que Obama no merezca aunque sea hojearla si le da el tiempo. También puede entretenerse con la mascota o jugando al backgamond. Pero lo mejor para un estadista actual es desvanecer todo vestigio, rémora y reminiscencia. Una buena lobotomía indolora, hoy que hay tanta anestesia. Y ponerse a tantear en el barro con audacia para ver la posibilidad de crear algo nuevo. Al menos un hombre con un cerebro. Sería un atraso reproducir acciones de Perón; igual que reproducir nada de nadie ya lícitamente enterrado. Estos son tiempos en que salvo el arte- el eterno- todo lo demás es descartable, sobre todo los sistemas de Gobierno o financieros. Además si se le tomara un examen de lectura al vasto peronismo, se descubriría que los que leyeron una dosis de la bibliografía de Perón fueron muy pocos. Y el resultado no da para que el maestro saliera de allá abajo a felicitar a sus lectores. También a todos los otros partidos hay que recomendarles piadosamente la amnesia partidaria. Que no lean a sus fundadores si es que leen algo. Acéptese entonces como una gracia, la graciosa sospecha de la presidenta argentina de que Obama se inspira en Perón. Lo que sí sería interesante es que ni él ni ella se inspiraran en nadie. Porque lo que ambos tienen frente a sí no es la clásica página en blanco. Ya no tienen ni siquiera la página. Y hasta habrá que inventar una nueva tinta.

Escrito por Orlando Barone es escritor y periodista. Trabaja en el diario La Nación y en la revista Debate, así como en La Mañana de Continental. Fue el gestor del mítico libro de diálogos entre Jorge Luis Borges y Ernesto Sabato, y publicó recientemente “Imperdonables”, una compilación de notas publicadas en diversos medios, entre ellos Continental.
Sobre el Blog Con su Carta Abierta, Orlando Barone abandona las formalidades del lenguaje periodístico y mira la realidad desde otro lugar, con el tono más apasionado de un ciudadano y el más elaborado de un escritor.

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