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Bien Levantado

Lunes a Viernes de 9 a 13. con Beto Casella.


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Ni la diplomacia disfraza un mal viaje

La inspiración no me da para mucho. En vez de pensar por mi mismo me conformé con pensar según iba leyendo y escuchando las noticias. Me entero y hablo. Como me ponen el plato, y como. Como aprendo de memoria un estribillo y lo repito sin ponerme a entender qué quiere decir la letra. Todo cuanto entra en mi, sale enseguida sin que cambie una coma.

La inspiración no me da para mucho. En vez de pensar por mi mismo me conformé con pensar según iba leyendo y escuchando las noticias. Me entero y hablo. Como me ponen el plato, y como. Como aprendo de memoria un estribillo y lo repito sin ponerme a entender qué quiere decir la letra. Todo cuanto entra en mi, sale enseguida sin que cambie una coma. Tengo asegurado el habla porque tengo apuntadores todo el día. Ni siquiera muevo una neurona: memorizo todo cuanto dicen los que saben y ya tengo guión para lucirme. Es lo que la gente espera. Que diga lo que todos dicen. ¡Qué mal le fue a la Presidenta argentina en España! Tan mal como se lo merece. Y como lo previeron los analistas más agraciados de la población. Por nuestros grandes medios y más célebres colegas argentinos vengo a enterarme que a España lo único que le importa es el conflicto con Aerolíneas Argentinas. Unicamente eso. Como si en una catedral, el escándalo fuese la licitación por la limpieza a seco del santo del fondo, y no que los cimientos están cediendo peligrosamente. A España no le importan los miles de millones de dólares que aquí lleva invertidos; ni los cientos de millones que lleva ganados. Y no le importa que entre ambos países existan vínculos históricos y vínculos políticos, no le importan los millones de españoles y de argentinos que vienen emigrando entrecruzadamente desde hace un siglo. Lo único que le importa, según me entero, es el conflicto con esa empresa “voladora” española que ya casi no volaba.

No se explica cómo la presidenta tuvo el impudor de pavonearse ante los reyes. De recibir la más relevante distinción diplomática; de ser invitada a hablar ante los legisladores, de cambiar de vestuario decenas de veces.

De esto también hay que hablar mucho. ¿ Se cree que es una modelo? ¿ Le pagamos nosotros todos esos vestidos?

¿ Cuánto gasta de botox? Por suerte leo y escucho, y de ahí que puedo repetir todo eso ahora. El viaje resultó incompetente. Lo que se vió en las imágenes era pura hipocresía. Diplomacia estándar, sonrisas de molde. Por detrás los funcionarios españoles se reían. Para los españoles los viejos chistes de “gallegos” los protagonizaba la comitiva argentina. Acabo de leerlo y lo repito. Repetir lo que se anda diciendo por ahí es lo que vale para llegar a la verdad sin tanta ideología. Los Medios no la tienen. Por suerte me mantengo informado. Zapatero estaba impaciente porque ella se dejara de hacerse la oradora. Y por más que ella recibiera un interesante mensaje de Obama que a lo mejor Obama ni se enteró que se lo mandaba; y por más que en Europa la consideren una presencia oportuna en la próxima cumbre de mandatarios iberoamericanos, le fue mal. Hasta leo que la mandaron de vuelta antes de tiempo porque ya no la aguantaban. Lo leo y lo escucho de gente informada y desinteresada. Y sorprende que la presidenta argentina, desoyendo las advertencias de encumbrados analistas, haya ido igual sin hacerles caso, en vez de quedarse en el Conurbano. Porque ése y no el extranjero ni las Cortes, es el único lugar donde todavía le quedan unos pocos incautos. Léanse y escúchense las premonitorias plumas y voces periodísticas horas antes del viaje y verán que acertaron, como acertó Nazarena Vélez en que su último amor iba a ser eterno.

Ya vendrán presidentes nuevos y mejores.

Lo que no debe cambiar nunca es el periodismo puro.

Escrito por Orlando Barone es escritor y periodista. Trabaja en el diario La Nación y en la revista Debate, así como en La Mañana de Continental. Fue el gestor del mítico libro de diálogos entre Jorge Luis Borges y Ernesto Sabato, y publicó recientemente “Imperdonables”, una compilación de notas publicadas en diversos medios, entre ellos Continental.
Sobre el Blog Con su Carta Abierta, Orlando Barone abandona las formalidades del lenguaje periodístico y mira la realidad desde otro lugar, con el tono más apasionado de un ciudadano y el más elaborado de un escritor.

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