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¿Antes era Basile y ahora los jugadores?

Maradona fue conciente, y lo es, de las grandes dificultades que se venían y le ha puesto a su gestión la impronta de un carisma patriótico y la actitud para transmitir fundamentalmente valores; sin embargo, corregir en medio de presiones por mejores resultados y en una competencia con llamativas equivalencias, resulta casi improbable.

La selección Argentina ya cambió de caballo en medio del río y hubo un consenso generalizado en virtud del agotamiento del proceso del Coco Basile, más ligado al desgano de su postura que a lo perimido de sus criterios tácticos.
No podemos olvidar los rumores que atravesaban aquel vestuario y que alertaban de los escasos compromisos de algunos futbolistas o de un sentido de pertenencia devaluado y que cooperaron para ese desenlace del que entiendo, Argentina no se ha liberado.
Maradona fue conciente, y lo es, de las grandes dificultades que se venían y le ha puesto a su gestión la impronta de un carisma patriótico y la actitud para transmitir fundamentalmente valores; sin embargo, corregir en medio de presiones por mejores resultados y en una competencia con llamativas equivalencias, resulta casi improbable.
Esto viene torcido desde la gestación misma y Diego le agrega lo vísceral de su temperamento por lo tanto, los efectos no pueden ser evaluados favorablemente por ahora.
En los últimos partidos y obedeciendo a esas necesidades de buscar variantes y de potenciar los valores individuales que saludan bruñidos desde Europa pero que con la casaca nacional, se opacan evidentemente, se han cometido errores alarmantes y sí ésta selección, no está peor en las posiciones de la Eliminatorias, es porque Colombia es un remedo de aquel fútbol que enamoró al mundo una década atrás y que hace unos días lo ratificó despilfarrando la victoria en el Monumental.
No sería justo desdeñar la buena tarea en Quito en el primer tiempo como consecuencia de un armado atinado de la formación inicial, pero al fracasar en la definición de todo lo que generó, los ecuatorianos despertaron y cuando ya quedaba poco oxígeno, Argentina se volvió a parar ante otra debacle.
Estamos mal y vamos mal.
No descarto un contagio de escepticismo que no me permita avizorar un repunte; hay buenas señales en el rescate de la Brujita Verón y en las oportunidades a Mariano Andujar y Nicolás Otamendi que también forman parte virtuosa en estos casos, de la realidad toda.
Escucho desde el realismo decir “ahora solo importa ganar”, y me pregunto si ese “de cualquier manera”…no profundiza la crisis deportiva y agiganta el fantasma del repechaje o repesca que viene acosando a solo dos puntos con Ecuador y un escalón debajo con Uruguay y Venezuela.
Importa y mucho los caminos que se escojan para buscar clasificar, el tiempo y su tiranía están en oposición a esas necesidades, no obstante, Diego no debe desvariar en las semanas siguientes y trabajar con inteligencia pensando en Brasil y en Paraguay, partidos cuyos resultados van a definir la suerte.Recuperará a Mascherano pero tiene un tendal de jugadores al borde de la suspensión si fueran amonestados y esto le exigirá previsibilidad al momento de armar la nueva convocatoria para ambos compromisos intuyendo, que en Asunción, algunos otros soldados se pueden caer.
Se viene un largo partido de 180 minutos con los popes del continente y una victoria es imprescindible.
Estamos en problemas, ya no está Basile catalizador de las grandes y fundadas críticas, ya pasó la inercia emotiva de la llegada de Diego, los futbolistas son los mismos pero….el poncho no aparece.

Néstor Clivati
Competencia
columnacompetencia@continental.com.ar
Escrito por En el estilo frontal de la Barra de Víctor Hugo, Osvaldo Wehbe y Néstor Clivati analizan la realidad deportiva con pasión, con una visión de perspectiva, sin miramientos y sin quedarse en la mera polémica.
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