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Trasnoche Continental

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Un libro ficticio de diálogos Juan Pablo II-Fidel Castro en el que Bergoglio tuvo algo que ver

Fernando Schmidt, autor del libro "Diálogos entre Juan Pablo II y Fidel Castro", historió los pormenores de una relación que culmina ahora con la visita del actual Papa a Cuba.

Un libro ficticio de diálogos Juan Pablo II-Fidel Castro en el que Bergoglio tuvo algo que ver
Hace dos décadas, una carta que viajó de Buenos Aires a La Habana persuadió a Fidel Castro de iniciar un acercamiento con la Santa Sede, iniciativa que se saldaría tres años después con la primera visita de un Papa a Cuba y con el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos Estados, recordó por Continental Fernando L. Schmidt, autor del libro ficcional "Diálogos entre Juan Pablo II y Fidel Castro", que rememora aquellos hechos y en cuya génesis el entonces cardenal Jorge Bergoglio tuvo mucho que ver, reveló.

"Los diálogos del libro, obviamente, son ficticios. Se hizo con el trabajo de unos sacerdotes que le aportaron a Bergoglio algunos elementos para desarrollarlo y luego el trabajo de la Universidad del Salvador que aportó los discursos públicos de ambos, y sobre esa base Bergoglio elaboró el ensayo. Leyéndola hoy, notamos que él estaba previniendo este restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, que hoy lo pone en práctica en su condición de vicario de Cristo", resumió en La Mirada Despeirta.

Jorge Bergoglio visitará Cuba el próximo 19 de septiembre. Meses antes, en diciembre del año pasado, su intervención fue decisiva para tender un puente entre La Habana y Washington que ya ha dado frutos: ambos países reabrieron sus embajadas y la bandera estadounidense flamea nuevamente en la isla. Y la cubana en Washington. Pero, antes que él, otros dos jefes de Estado vaticanos habían realizado visitas apostólicas a la isla.

La más impactante fue sin dudas la de Juan Pablo II en 1998, porque era el primer paso en el deshielo entre la Iglesia Católica y un Estado que se había proclamado ateo. Y porque nadie imaginaba hasta entonces que Fidel Castro tomaría la delantera, solicitándole una audiencia al Papa polaco. Sin embargo sucedió. En noviembre de 1996, el líder cubano era recibido en audiencia privada en la Santa Sede.