Después del traspaso formal, llegó la investidura. El flamante rey Guillermo Alejandro juró como nuevo monarca de los Países Bajos acompañado por su esposa de origen argentino, Máxima Zorreguieta, quien continúa emocionada tras la abdicación de la reina Beatriz en su favor.

Poco antes de las 14 (9 en la Argentina), hora prevista para el comienzo de la ceremonia, llegaron la ahora princesa Beatriz y las tres hijas de los reyes, Amalia -que se convirtió en heredera al trono-, Alexia y Ariane, todas vestidas de azul -el color de la casa Nassau- y sentadas en la primera fila.

Minutos después aparecieron por la alfombra Máxima -también de azul y con una corona- y el rey, vestido de frac, con corbata blanca y cubierto de un manto de armiño y terciopelo rojo, bordada en oro. El manto es la misma que llevó la reina Beatriz durante su investidura en 1980, copia del original de 1815 que se usó durante la entronización de Guillermo I.

A las 14.10, Guillermo se sentó en el centro de la iglesia junto a su esposa y dio su discurso de toma de posesión, entre miradas cómplices con su madre y sus hijas que lo seguían orgullosas.

"Juro que defenderé y guardaré siempre con todas mis fuerzas la independencia y la integridad del territorio del Reino", dijo tras un breve discurso el nuevo rey ante los Estados Generales y el resto de las autoridades del país, incluido el actual primer ministro de Holanda, el liberal Mark Rutte.

Durante su discurso, el monarca aseguró que protegerá "la libertad y los derechos de todos los holandeses y todos los residentes en los Países Bajos", y que dedicará "todos los medios" posibles para fomentar la prosperidad, tras dos años de recesión en Holanda en el marco de la crisis económica europea.

El sucesor de Beatriz admitió que actualmente en Holanda hay muchas personas que se sienten "vulnerables" por la precariedad del empleo e "inseguras" por el nivel de sus ingresos o por su "entorno vital".

"El hecho de que el rey no tenga responsabilidades políticas, no significa que no tenga responsabilidades", subrayó. "Mi madre ha sido monarca, esposa, madre e hija, y no ha fallado en ninguna de sus responsabilidades", afirmó el rey holandés, que buscó la mirada cómplice de la ya princesa Beatriz, al señalar que "ella no ha buscado la popularidad fugaz, sino los valores permanentes".

También la atenta mirada de la reina Máxima, en ocasiones visiblemente emocionada, siguió en todo momento las palabras de su esposo.

A continuación, tomó la palabra el presidente de la sesión conjunta de los Estados Generales (el Parlamento) y luego juraron o prometieron su fidelidad a la Constitución los miembros de los Estados Generales, el consejo de ministros, el consejo de Estado y los gobernadores y primeros ministros de Aruba, Curaçao y Sint Marteen.

La ceremonia se llevó a cabo en la sesión de apertura de las dos cámaras de los estados generales de la en la medieval Nieuwe Kerk (Nueva Iglesia), de estilo gótico, donde se casaron Guillermo Alejandro y Máxima Zorreguieta el 2 de febrero de 2002.

Como en Holanda no hay coronación, sino investidura, el Rey no lleva nunca la corona, explicó la Casa Real holandesa. Durante la investidura, entonces, se depositaron las regalías (cetro, globo imperial, la espada real y el estandarte real con el escudo holandés) en la mesa.

"Viva el rey", seguido de tres hurras, fue la frase que signó el fin de la ceremonia.

A la ceremonia asistieron 20 delegaciones de las casas reales del planeta, entre ellos el príncipe heredero de la Corona española, Felipe de Borbón, y su esposa, Letizia; y el príncipe Carlos de Inglaterra, heredero del trono británico, y su esposa Camila y el príncipe Alberto II de Mónaco; y la princesa de Japón, Masako, que realiza su primer viaje al extranjero desde que cayó enferma hace una década. También estaban presentes el vicepresidente argentino, Amado Boudou, y la presidenta provisional del Senado, Beatriz Rojkés de Alperovich.

A las 15, después de escuchar a un coro de niños que cantaban para ellos una canción compuesta para la ocasión, los flamantes reyes y sus hijas salieron de la Nueva Iglesia y se reencontraron con una multitud naranja que los esperaba en la calle.

El séquito real se dirigió después al Palacio de Amsterdam, donde los nuevos reyes de los Países Bajos, Guillermo Alejandro y Máxima, ofrecen una recepción a sus invitados de 18 casas reinantes de todo el mundo, así como a autoridades nacionales, al cuerpo diplomático acreditado en Holanda y otros dignatarios.

Más tarde, cuando cae el sol, los nuevos reyes de los Países Bajos realizarán una travesía real por las aguas del río Ij, tras la que asistirán con sus invitados a una fiesta de música electrónica en el Muziekgebouw aan't Ij, en la que el famoso DJ Armin van Buuren interpretará, con una orquesta local, el Bolero, de Ravel.


Agencias AFP y EFE