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El papa Francisco pidió a los jóvenes "conservar la esperanza"

Fue en el Santuario de Aparecida, ante unos 250 mil fieles. Allí llegó esta mañana, proveniente de Río. Llamó a "conservar la esperanza" y "vivir con alegría"

El papa Francisco pidió a los jóvenes

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En la primera misa celebrada en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), el Papa Francisco llamó hoy a los fieles a no dejarse seducir por los “ídolos pasajeros” que se ponen “en el lugar de Dios” -como el dinero y el poder- y a “mantener la esperanza, dejarse sorprender por Dios y vivir con alegría”.

El Papa Francisco llegó esta mañana al santuario de Aparecida, el principal de Brasil y el mayor del mundo, donde ofreció una multitudianaria misa, ante unas 250 mil personas, 15 mil de ellas, en el interior de la enorme Basílica.

Tras aterrizar en el Sanutario (el más importante de Brasily el mayor del mundo) a bordo de un helicóptero militar, Bergoglio pidió varias veces al conductor del papamóvil que se detenga para saludar a los fieles y besar a los niños. Y luego realizó una oración personal a la virgen de Aparecida, patrona de Brasil.

“En tus manos coloco mi vida”, comenzó su oración ante la imagen de la virgen de Aparecida, a la cual entregó flores.

Miles de peregrinos esperaron bajo la lluvia el inicio de la primera misa que el Papa Francisco dio en Brasil.

“Hoy he querido venir aquí para pedir a María, nuestra madre, el éxito de la Jornada Mundial de la Juventud, y poner a sus pies la vida del pueblo latinoamericano”, dijo el papa en su homilía.

Además, pidió a la patrona de Brasil que ayude a curas, padres y educadores a “transmitir” a los jóvenes “los valores que los hagan artífices de una nación y de un mundo más justo, solidario y fraterno”.

Según el pontífice, para ello es necesario adoptar “tres sencillas actitudes: mantener la esperanza, dejarse sorprender por Dios y vivir con alegría”.

“Nunca perdamos la esperanza. Jamás la apaguemos de nuestro corazón”, pidió Francisco, quien afirmó que el mal “existe en nuestra historia, pero no es el más fuerte”.

“El más fuerte es Dios, y Dios es nuestra esperanza. Es cierto que hoy en día, todos un poco, y también nuestros jóvenes, sienten la sugestión de tantos ídolos que se ponen en el lugar de Dios y parecen dar esperanza: el dinero, el éxito, el poder, el placer”.

Al mismo tiempo, exhortó los fieles a “dejarse sorprender por Dios”. Y enfatizó asimismo la necesidad de “vivir con alegría”.