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Convocaron una marcha en Estados Unidos contra la brutalidad y racismo policial

El reverendo Al Sharpton, uno de los referentes del movimiento de derechos civiles convocó a una manifestación nacional para el 13 de diciembre.

Convocaron una marcha en Estados Unidos contra la brutalidad y racismo policial
El reverendo Al Sharpton, uno de los referentes del movimiento de derechos civiles convocó a una manifestación nacional en Estados Unidos para el 13 de diciembre y comenzó a discutir hoy con otros referentes negros de todo el país un plan de "marchas y boicots" para poner freno a la brutalidad y al racismo policial.

Los dirigentes del movimiento de derechos civiles fueron convocados por Sharpton en el barrio de Harlem, horas después de que cientos de personas protestaran en algunos de los centros neurálgicos de la ciudad de Nueva York en contra de la decisión de un gran jurado de no imputar a un policía blanco por la muerte de un hombre negro desarmado en julio pasado.

Las protestas, que están programadas para repetirse en las próximas horas, estuvieron fuertemente custodiadas durante la noche y la madrugada por la policía de Nueva York, la misma que quedó bajo la lupa con la muerte por estrangulamiento de Eric Garner, padre de 43 años de tres hijos, que sufría asma.

El jefe de la policía, Bill Bratton, explicó al canal de televisión Fox que no hubo heridos, "ni vandalismo, ni significativos actos de violencia" durante las protestas. No obstante, informó que 83 personas fueron detenidas.

La plaza de Times Square, la de Union Square, las inmediaciones del Rockefeller Center y la estación de tren Grand Central y una de las autopistas que conecta a la isla con el continente fueron algunos de los escenarios de las protestas, copadas principalmente por gente joven.

Los manifestantes corearon una y otra vez "No puedo respirar", la frase que Garner repitió con desesperación en julio cuando cinco policías se le tiraron encima para detenerlo.

Otros también recordaron que "Ferguson está en todos los lados", en referencia a otro crimen de un policía blanco que quedó impune.

Hace menos de dos semanas, otro gran jurado decidió no imputar a Darren Wilson, el policía que en agosto pasado mató a balazos a Michael Brown, un joven negro de 18 años, que como Garner, estaba desarmado.

La decisión de los jurados provocó una nueva ola de protestas anti racistas y de represión policial en Ferguson y en todo el país.
En medio de ese clima de tensión y bronca, la decisión del gran jurado neoyorquino de no imputar al policía Daniel Pantaleo por la muerte de Garner provocó ira en la Gran Manzana y en otras ciudades como Oakland, Washington DC y Denver.

El 17 de julio pasado, Pantaleo y otros policías se acercaron a Garner a plena luz del día en un barrio de Staten Island, uno de los cinco distritos metropolitanos de la ciudad de Nueva York, y lo acusaron de vender cigarrillos sueltos.

Este es un delito menor ya que lo que se infringe es el pago de impuestos correspondiente.

Un transeúnte filmó toda la escena y esto permitió que el país entero viera cómo Pantaleo, vestido de civil, derribó a Garner, le aplastó la cabeza contra la vereda y luego le realizó una toma de estrangulamiento con el brazo.

El informe final del forense determinó que la causa de la muerte fue la "compresión en el cuello, la compresión sobre el pecho y el estar obligado a yacer boca abajo por la policía". La conclusión final fue que la muerte fue un "homicidio".

La viuda de Garner dio una conferencia de prensa anoche junto a su familia y al reverendo Sharpton y recordó que su marido "dijo once veces que no podía respirar".

"No debería haber muerto de esa manera. Debería estar aquí celebrando la Navidad y celebrando el Día de Acción de Gracias", aseguró Esaw Garner, sin poder contener la emoción.

La mujer prometió que "esta lucha no terminó" y reclamó que "alguien tiene que pagar" por la muerte de su esposo.

A su lado el reverendo Sharpton, que también acompañó a la familia Brown en Ferguson la semana pasada, adelantó que es necesario realizar una protesta nacional el próximo 13 de diciembre porque se trata de "una crisis nacional".

Horas después el secretario de Justicia del gobierno de Barack Obama, Eric Holder, pareció darle la razón al presentar las conclusiones de una investigación sobre el accionar de la policía de Cleveland, una fuerza que quedó en el centro del debate el mes pasado luego que uno de sus miembros matara a un niño negro de 12 años, tras confundir su arma de juguete con una real.

El informe final determinó que esta policía hace "un uso innecesario y excesivo de la fuerza letal, incluidos tiroteos y golpes en la cabeza con armas de impacto", informó Holder, quien había ordenado en marzo de 2013 abrir la investigación sobre el respeto a los derechos civiles en esa ciudad.

La Policía de Cleveland, en el estado de Ohio, también fue acusada de "usos innecesario, excesivo o por venganza de fuerza menos letal, como pistolas Tasers (que lanzan descargas eléctricas), spray químico y puños", agregó el secretario de Justicia.

Tras una larga lista de acusaciones y evidencias, Holder concluyó que el problema de la policía de Cleveland es que "no disponen de entrenamiento adecuado, orientación normativa, apoyo y supervisión", por lo que pidió un nuevo adiestramiento de los oficiales y se sumó a la propuesta de Obama de esta semana de colocar cámaras en los uniformes policiales.

Los líderes del movimiento de derechos civiles, en cambio, reclaman un cambio de paradigma en la forma que actúan y que son fiscalizadas las policías de todo el país y una reforma judicial que modifique el sistema de gran jurados.