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Intentaron un ‘secuestro virtual’ a una de las hermanas Calabró

Llamaron a la mamá de Marina pidiéndole dinero al afirmar que tenían cautiva a la mujer pero Coca llamó a su hija y corroboró que estaba bien.

Intentaron un ‘secuestro virtual’ a una de las hermanas Calabró
Marina, una de las dos hijas del fallecido actor Juan Carlos Calabró, fue víctima de un secuestro virtual por el cual llamaron a su mamá pidiéndole dinero a cambio de no matarla.
  
El llamado del presunto secuestro lo recibió Coca, la viuda de Calabró, en horas madrugada, y los supuestos captores le aseguraban que tenían a su hija menor.
  
Pero, rápida de reflejos, Coca llamó a su hija Marina por celular, y ella, preocupada por el horario le devolvió el llamado, con lo cual se derrumbó el presunto secuestro.
  
"Fue durante esta semana, no quiero decir exactamente cuándo fue para no comprometer a nadie. Fue a las 3 de la mañana. Suena el teléfono y una voz masculina le dice a mi mamá: 'Tenemos a tu hija, danos plata, dólares, joyas, si no la vamos a matar'. Detrás de esta voz masculina, también había una femenina que gritaba simulando una crisis de llanto: '¡Mamá dales todo, me matan, me matan!'. Obviamente mi mamá se paralizó", relató Marina en el programa Infama del cual es panelista.
  
Según la hija de Calabró, los secuestradores le dieron a su madre "datos que podían dar la pauta de que ellos sabían cómo estaba estructurada nuestra familia".
 
"A mamá se le confundieron las cosas, obviamente, porque estaba en shock. Ella dice que siempre lo asoció conmigo porque había hablado con Iliana pasadas las 10 de la noche, porque además sabe que ella no vive sola y yo sí, con mi hija. Imaginó que me había ido con mi novio. Además, sabía dónde estaba Iliana pero no dónde estaba yo porque habíamos hablado a la tarde pero no a la noche", relató Marina, según consignó el diario La Nación.
 
"Yo tengo el celular en silencio a la noche, ella atina a llamarme en crisis de llanto pero no escuché... El teléfono inalámbrico de mi casa está enchufado en el living pero, dentro de todo, tuvimos la buena suerte de que había venido el pintor y lo había pasado a mi mesa de luz. A las 3 de la mañana sonó en mi oreja, así que iba a desenchufarlo pensando que era alguien que me quería vender algo o que estaba equivocado, pero cuando miro el celular y veo las llamadas perdidas de Coca a esa hora, me asusto y la llamo. Obviamente la encuentro en una crisis de nervios... ¡La llamé de casualidad!...", recordó Marina.