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Bravo.Continental

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CABA y Córdoba, mismos contagios, distintas libertades

En el día de ayer, el Ministerio de Salud de la Nación informó casi la misma cantidad de contagios en CABA y en Córdoba, pero a nedie se le ocurrió cerrar las aulas mediterráneas.

CABA y Córdoba, mismos contagios, distintas libertades

Larreta Schiaretti. Foto:

Sin duda, en Argentina todos somos iguales ante la ley, pero lo que está aun mas claro, es que unos son mas iguales que otros. En el día de ayer la cantidad de contagios por Coronavirus informados por el Ministerio de Salud de la Nación, en la Ciudad de Buenos Aires fueron 2.489, y en la Provincia de Córdoba 2.357.

¿Cien contagios es una diferencia sustancial como para que el gobierno nacional dicte un toque de queda en la CABA y deje liberado a Córdoba a criterio de su gobernador?

Ambos distritos comparados tienen una población similar, de hecho, exhiben una cantidad muy parecida de electores registrados en el padrón nacional, unos dos millones y medio. Con lo cual, los contagiados por habitante, dan mas o menos la misma cantidad.

Es cierto, los porteños tienen menor distribución territorial, al tener un espacio geográfico mas reducido que toda la provincia de Córdoba. No obstante, no es dificil suponer que la gran mayoría de los contagiados de la provincia mediterránea están su capital, enorme, muy poblada, cosmopolita.

Pero allí, a nadie de la administración federal, se le ocurrió imponer el cierre de escuelas ni toques de queda que fundan la industria gastronómica.  Es cierto, el titular de la administración porteña es Horacio Rodríguez Larreta, opositor, eventual candidato presidencial.

Y Juan Schiaretti es un gobernar aliado del presidente, mas aliado que muchos otros. Porque Gerardo Zamora, por ejemplo, es cercano al gobierno, pero es mucho mas cercano a Cristina Fernández de Kirchner que a Alberto, puesto a escoger, Zamora es Cristina. Schiaretti no, puesto a escoger, sin dudas elige a Alberto y no a Cristina.

De modo que invadirle la provincia a Schiaretti con fuerzas federales y cerrarle las escuelas contra su voluntad, conlleva perder uno de los pocos aliados genuinos que el presidente tiene.

Al fin de cuentas, la cuestión epidemiológica parece importar bastante poco, lo que aparenta ocurrir, es que la pandemia se manipula políticamente con fines diferentes.