Después de la invasión rusa de Ucrania el mes pasado, la vecina Moldavia, una nación de unos 2,6 millones de habitantes, presentó una oferta para unirse a la Unión Europea junto con Georgia y Ucrania.

El gobierno de Moldavia condenó la guerra de Rusia en Ucrania y buscó el apoyo de la Unión Europea para manejar la afluencia de refugiados que cruzan sus fronteras, al tiempo que señaló su continuo deseo de ser parte del bloque europeo.

“Este es un paso simbólico muy importante para que el país reafirme su identidad europea”, dijo a Al Jazeera Janis Mazeiks, jefe de la delegación de la UE en Moldavia.

Aún así, el simbolismo de esta candidatura choca con la dinámica política que ha existido durante mucho tiempo en Moldavia, donde los partidos de oposición prorrusos continúan abogando por fuertes lazos con Moscú.

Si bien el gobierno actual de Moldavia es pro-UE, la neutralidad está consagrada en su constitución, y la mayoría en el gobierno está en contra del enredo directo del país en alianzas militares, como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).