Alejandro Magno fue el primer emperador en avanzar en tierras que hoy constituyen Afganistán. Llegó a lomo de elefantes, y padeció por años, hasta que decidió seguir camino a la India. Alguno historiadores dicen que desde esas lejanas latitudes, escribió la siguiente carta a su madre, hace más de 2.000 años: "Me encuentro en tierras de un pueblo bravo y feroz, donde cada paso es como un muro de acero al que se enfrentan mis soldados. Tú solo has traído un Alejandro al mundo, pero cada madre de esta tierra ha traído un Alejandro al mundo".

Las tribus pastunes habitualmente enfrentadas entre sí y desunidas, enfrentaron, varios siglos después al ejército mongol de Gengis Khan. Soportaron la invasión, pero los expulsaron pocos años después.

Tres veces los afganos soportaron invasiones británicas. En 1839, cuando Rusia pretendía cortar el paso hacia India, Gran Bretaña promovió el primer cambio de régimen en Kabul. Pero tres años después tuvo que retirarse.

El segundo intento se dio en 1878 y también los corrieron. Y hubo un tercer conflicto, en 1919 cuando los británicos volvieron a fracasar.

En 1978 fueron invadidos por la poderosa Unión Soviética, que desplegó 120.000 soldados y armamento de última generación. En 1989 tuvieron que irse a casa.

Ahora le tocó a los Estados Unidos y a la OTAN toda, ser un cadáver más, en el cementerio de los imperios.