El pasado domingo, Rafael Nadal asustó a todo el circuito en la final del Masters 1000 de Indian Wells. En su derrota por 6-3 y 7-6 ante el estadounidense Taylor Fritz, el rey del polvo de ladrillo debió ser asistido en reiteradas oportunidades. En la conferencia de prensa posterior al partido, sus declaraciones fueron preocupantes: "Todo lo que puedo decir es que respirar es difícil para mí. No sé, cuando intento respirar es doloroso y muy incómodo".

Finalmente, este martes, tras una consulta con su médico, el Dr. Ángel Ruiz Cotorro, quien también ha atendido en su momento a Juan Martín Del Potro, se confirmó que sufrió una fisura de estrés en el tercer arco costal izquierdo. La lesión se produjo en el partido de semifinales que jugó ante su compatriota Carlos Alcaraz. Estará entre cuatro y seis semanas sin jugar y podría volver antes de Roland Garros.

Obviamente, ninguna lesión es buena noticia para un tenista, pero sus declaraciones resultaron muy alarmantes y los estudios arrojaron resultados no tan graves. El español había declarado que sentía una aguja en el pecho y que más allá del dolor tenía graves dificultades para respirar. 

Si bien él mismo había barajado la opción de tener algún problema en las costillas, lógicamente este tipo de dificultades físicas trae preocupaciones más serias que por ahora fueron descartadas. 

"No son buenas noticias y no me esperaba esto. Estoy hundido y triste porque tras el inicio de temporada que he tenido, tan bueno, llegaba a una parte muy importante del año con muy buenas sensaciones y buenos resultados. Pero bueno, siempre he tenido espíritu de lucha y superación y lo que sí haré es tener paciencia y trabajar duro tras mi recuperación", manifestó Nadal mediante sus redes sociales.