Uno tiende a pensar que un central de Boca es un tipo de temer en cuanto a fortaleza y disposición al cruce fuerte. De hecho el central peruano Carlos Zambrano es un hombre que suele someter rivales a fuerza de golpes y codazos.

Pero ahora parece haber encontrado la horma de su zapato. Según todas las fuentes, cuando ingresaban en el túnel rumbo al vestuario, en el entretiempo del partido con Racing, su propio compañero, Darío Bendetto, le colocó un piñón en su rostro, en el pómulo izquierdo, y los jugadores debieron ser separados, aunque, es cierto, Benedetto volvió con su rostro freco como una lechuga al segundo tiempo y Zambrano con notorios rastros del golpe recibido.