Jugaron un partido bastante áspero, cerrado, mal jugado, con dientes apretados. Y fue poco lo que ofrecieron aunque ambos parecían tener un premisa que cumplieron: no poder. El equipo de Pedro Troglio especialmente, quien de local hubiese firmado su salida si caía frente al clásico rival.

Fue justamente el Ciclón quien tuvo cierto dominio limitado del juego, y dispuso de alguna situación que pudo darle la ventaja. Pero hay que buscar mucho para encontrar jugadas de riesgo, especialmente en el primer tiempo.

En el segundo hubo un poco mas de juego, Ricardo Centurión perdió por muy poco un mano mano con con Marcos Díaz y bien sobre el final, el arquero llegó a quitarle la pelota a Nicolás Blandi en otro cara a cara.

En el último 15 minutos Huracán anduvo merodeando, y Sebastián Torrico tapó la única chance de grito de gol que tuvo el Globo. Fue poco, fue bastante aburrido, pero smbos parecieron irse medianamente conformes.