Faltan muy pocos días para que conozcamos las listas definitivas de todos los seleccionados que van a participar de la próxima Copa del Mundo. En varios equipos habrá ausencias de peso: Francia no contará con Paul Pogba ni con N´Golo Kante, en Portugal faltará el delantero Diogo Jota, en Países Bajos es sabida la baja del mediocentro Georginio Wijnaldum, e Inglaterra sabe que no podrá utilizar al lateral Ben Chilwell. En fin, son solo algunos ejemplos de una lista aún más amplia que puede robustecerse ante la lesión de Giovani Lo Celso, piensa fundamental en la Selección Argentina. 

Desde ya que no integrar una lista mundialista por decisión del entrenador genera dolor, pero todo actor que integra el mundo del fútbol tiene en claro que esa decisión forma parte de las reglas del juego. Lo mismo ocurre con los desafectados por lesión. Ejemplos sobran de un lado y del otro. Pero en esta oportunidad los invito a recordar la historia de un futbolista argentino. 

En el año 2001, Argentina fue sede del Mundial Juvenil Sub 20. El equipo dirigido por José Pekerman era el gran favorito, ya sea por la conformación del plantel, la localía como así también por el estupendo trabajo que desarrolló durante muchos años un cuerpo técnico que, previamente, se había subido a lo más alto del podio de dicha categoría en las Copas organizadas por Qatar en 1995 y por Malasia en 1997.

El equipo de 2001 tenía futbolistas del calibre de Javier Saviola, Maxi Rodríguez, Fabricio Coloccini, Leandro Romagnoli, Leonardo Ponzio, Nicolás Burdisso, Javier Lux, Wilfredo Caballero. Nombres y apellidos que tenían buen presente y que supieron construir maravillosas carreras. Dentro de esa nómina figuraba el mediocampista ofensivo de Independiente, Livio Prieto. El cordobés, que supo debutar en primera división en Deportivo Español con apenas 16 años, era un jugador muy bien conceptuado por Pekerman. 

El equipo que fue al Mundial Sub 17 de Egipto. Prieto compartió equipo con Costanzo, Gabriel Milito, Galetti, Luis Zubledía y el "Tecla" Farías, entre otros.
El equipo que fue al Mundial Sub 17 de Egipto. Prieto compartió equipo con Costanzo, Gabriel Milito, Galetti, Luis Zubledía y el "Tecla" Farías, entre otros.

Prieto, durante 5 años, formó parte de la estructura juvenil argentina, desde la Sub 15, pasó luego al Sub 17 donde jugó el Mundial de Egipto en 1997, hasta llegar al Sub 20. Era número puesto, ya era parte de la lista definitiva. Pero una noche en Rosario, jugando para Independiente contra Newell´s sufrió una dura lesión: desprendimiento de uno de sus isquiotibiales. A los 19 años, se le esfumaba una hermosa oportunidad de crecer en el mundo del fútbol y vestir los colores de su país. 

“Fue una sensación difícil, rara. Nosotros ya estábamos concentrados y quedaban apenas días para el inicio del Mundial. Me hice varios estudios, tres en total, para determinar el grado de la lesión. ¡Y cuando te das cuenta de que ya no hay vuelta atrás, es realmente muy duro, un bajón! Mas porque era un Mundial que se jugaba en Argentina, ante nuestra gente. Se había conformado un excelente grupo humano y futbolístico. Fue un golpe duro…pero, ¿que te puedo decir? Ojalá que a ningún jugador le pase esto porque son golpes de los que cuesta mucho recuperarse” recuerda Prieto en diálogo con Radio Continental

Una vez conocida la gravedad de la lesión, José Pekerman convocó en su reemplazo a un chico de River que pintaba para cosas grandes pero que no había sido elegido en primera instancia: Andrés D´Alessandro. El cabezón supo aprovechar la oportunidad que se le presentó siendo una de las figuras de aquel equipo campeón. 

“Después de irme de la concentración argentina, volví a Independiente. Me tocó seguir el torneo por televisión. Obviamente que pensaba que podía estar ahí, dentro de la cancha, pero en verdad estaba en el living de casa frente a la tele. Se me pasaban por la cabeza un montón de cosas”, cuenta Prieto, hoy entrenador del equipo reserva del Club Camioneros.

Prieto, hoy como entrenador de la Reserva de Camioneros.
Prieto, hoy como entrenador de la Reserva de Camioneros.

En ese momento doloroso, supo encontrar su cable a tierra: “Ayuda el día a día, tener una rutina dentro del club, también están la familia y los amigos, que en los momentos difíciles siempre aparecen. Fue una situación difícil de aceptar. Pero debo reconocer que las lesiones me han acompañado siempre a lo largo de mi carrera. Esa fue una de las primeras, muy dolorosa por cierto, aunque también tuve que afrontar situaciones durísimas durante largo tiempo que me han costado superar”. 

Lionel Scaloni confesó, en una entrevista brindada a la prensa que, una vez conocida la enfermedad cardíaca de Kun Agüero, ante el retiro del futbolista, le ofreció acompañar al plantel argentino durante la estadía en Qatar. En aquél 2001, Livio Prieto no tuvo esa suerte: “Es lindo poder estar en el lugar con los compañeros, vivir lo mismo que viven ellos, pero desde otro lado. Sentirte partícipe de las situaciones. En mi caso, la opción que tuve fue volverme a Córdoba con mi familia y me quedé con ellos, porque faltaban 12 días para el inicio del campeonato”.

La carrera de Prieto no se terminó ahí, sino todo lo contrario. Aquel jugador que llegó a Independiente apadrinado por Ricardo Bochini, se recuperó, volvió a jugar en la primera del rojo para luego ser un trotamundos del fútbol: Jugó en Europa (Grecia y Portugal), Sudamérica (Brasil y Ecuador), África (Túnez), y Oceanía (Australia). Pasó por casi todos los continentes. 

Hoy a los 41 años, al frente de un grupo de jugadores y con mayor experiencia de vida encima, sentencia: “El tiempo pasó y aquella es una espina que quedará clavada, pero hubo que superarlo, no me quedó otra”.