Cuando el fondo de inversión saudí, que posee un capital de 360 mil millones de euros, adquirió una porción mayoritaria de las acciones del Newcastle, todos los fanáticos del fútbol imaginaron que pronto se constituiría un súper equipo, a la altura del Chelsea, el PSG o más. Sin embargo, el proyecto para potenciar al conjunto inglés y transformarlo en un gigante parece ir por vías más lentas de las esperadas.