Marina Benítez Demtschenko sufrió un calvario. Se separó de su ex pareja en 2012, pero él mantuvo en su poder fotos íntimas de quien fuera su pareja. Decidió usarlas del peor modo. Empezó a chatear con hombres, entabló conversaciones eróticas y las reforzó con las fotos que habían conservado de Marina.

El ahora denunciado, habría mantenido este tipo de relaciones virtuales con mas de 400 hombres, creando un perfil de Facebook y comenzó a contactar hombres. Desde allí, la vida de Marina cambió radicalmente. Se le comenzó a hacer complicado salir a la calle porque permanentemente, era abordada por hombres que la acosaban creyendo haber mantenido una conversación subida de tono con ella, en la que recibió fotos eróticas.

Alrededor de 70 hombres la acosaron insistentemente en la calle, hasta que entendió que pasaba. Uno de ellos la tomó por detrás, del pelo, y le pasó la lengua por el cuello. Luego supo que en el chat con ese hombre, su ex le proponía un juego sexual callejero.

Saliendo de la Universidad de La Plata, dos hombres la siguieron, la acorralaron y la manosearon, por supuesto se resistía, pero en el chat la propuesta era justamente esos roles eróticos.

Creó una fundación de lucha contra la violencia de género digital
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En la mayoría de los chats la perversa ex pareja de Marina, hacía saber a los hombres que cuando fuera abordada "jugaría" a resistirse porque eso "la calentaba". Con lo cual sus reacciones no eran sorpresa para los hombres que la abordaban, de a uno o de a dos, que seguían el juego propuesto por quien creían que era  Benítez Demtschenko.

La víctima inició una causa judicial, como el uso de material fotográfico íntimo es difícil il de encuadrar entre los delitos del Código Penal, si no se usa para extorsionar, el expediente fue cambiando de carátula. El proceso significó para ella, 7 años de revictimización. 

Ahora, a 9 años se dignaron a darle fecha de juicio oral: será el 14 de mayo de 2024, para juzgar a su ex por un delito que tiene un máximo de pena de 6 años de prisión. Para las víctimas, casi siempre, la justicia no existe.