“Una muerte merecida” (2015) es una novela de suspenso ideal para aquellos que buscan una lectura acelerada y con adrenalina. Esta obra, la segunda del autor estadounidense Peter Swanson, introduce la vida de dos protagonistas: el empresario de Boston Ted Severson y la intrigante pelirroja Lily Kintner, desconocidos que se cruzan en el bar de un aeropuerto y, después de unas copas, él comparte uno de sus deseos más oscuros: matar a su esposa.

Los secretos son más fáciles de revelar a los extraños, se dice. Lo que no se espera es que los otros correspondan tales pasiones y se ofrezcan para ayudar a planear un asesinato, como hace Lily. La trama tiene el eco de la novela “Extraños en un tren”, de Patricia Highsmith, en la que dos hombres se conocen en un tren y acuerdan matar a sus enemigos.

Pero, en este caso, el objetivo es deshacerse de Miranda, la pareja de Ted que le es infiel con Brad Daggett, el contratista que supervisa la construcción de la casa del matrimonio, en la costa de Maine.

Se intercalan varios puntos de vista en las tres partes de la historia. Está la voz del iluso Ted, de la egoísta Miranda y hasta del detective Kimball, un personaje que intenta resolver los misterios detrás de aquel enredo de relaciones.

Mientras que este coro de perspectivas permite conocer en profundidad a cada individuo, este recurso se vuelve un poco agotador, ya que supone releer la misma escena narrada por distintos personajes. Lo que compensa esas repeticiones es Lily, con una visión inquietante en lo que refiere a quitar vidas.

Son los saltos a su pasado los que ayudan a comprender cómo nació aquella idea de que hay personas que merecen morir. “Cualquier vida es probablemente más de lo que cualquiera de nosotros merece”, revela la protagonista en una de sus conversaciones con Ted.

Ella resalta la inevitabilidad de la muerte y, en esa realidad, no ve maldad en empujar algunas manzanas ya de por sí podridas. Entre las mentiras y traiciones de los personajes de este mundo, Lily, sorprendentemente, parece ser la más sincera. Ella refleja una desnudez en su ejercicio del poder, impartiendo su justicia moral sobre los demás.

Esta intrigante perspectiva consolida una lectura entretenida, que anima a saber cómo se desenvuelve este distorsionado enfoque del bien contra el mal.