No es un secreto en la política porteña que hay un acuerdo entre el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta y el líder radical del distrito Martín Lousteau, que incluye la posibilidad de que este último suceda al actual mandatario.

De hecho, desde hace un tiempo, varios espacios importantes del gobierno local, están siendo ocupados por funcionarios de Lousteau, por ejemplo el ministerio de Desarrollo Económico, con Jose Luis Giusti, pero no es el único, el economista radical maneja también varias segundas y tercera líneas.

Pero ahora, en el marco de su acuerdo con María Eugenia Vidal, para deplazar a Patricia Bullrich de la candidatura a diputada, parece hacer una serie de gestos inminentes que mostrarían que Larreta no está tan dispuesto a cumplir esos compromisos.

Según las fuentes, la estratégica Secretaría General del Gobierno porteño y el Ministerio de Justicia, serían entregados a hombres que responden a Vidal. Mas precisamente, Emmanuel Ferrario y Gustavo Ferrari, respectivamente en cada cartera.

Los radicales miran estos movimientos con desconfianza. Algunos creen que es una respuesta amenazante al lanzamiento de Facundo Manes en Provincia, evitando así que Diego Santilli se asegure ser la indudable cabeza provincial de Juntos por el Cambio, en nombre y representación del propio Larreta.

Otros dirigentes de la UCR opinan que esto estaba arreglado antes que Manes confirmara nada y que responde a un acuerdo que Larreta realizó para garantizarle a Vidal que la Ciudad le queda a ella. Imaginan que la ex gobernadora bonaerense escenificará un renunciamiento histórico a sus ambiciones presidenciales, para no competir con Horacio, y se lanzaría a jefa de gobierno.

En todo caso, la cosa no gusta, es vista como un desafió y los radicales últimamente, están recogiendo el guante cuando se los arrojan a la cara.