Max Verstappen ganó con toda solidez el GP de Estiria de F1 en la carrera más normal y gris del año, aunque llena de luchas en el pelotón medio, e interesante desde el punto de vista estratégico. 

La noticia es que nunca jamás en la Era V6 Turbo Híbrida un equipo que no fuera Mercedes logró cuatro victorias consecutivas. Es el auto, pero también es el piloto. Mantuvo un margen de dos décimas entre él y los Mercedes durante todo el fin de semana, en la vuelta más breve del calendario de la máxima, en el mayor contexto de paridad técnica no ya desde 2013, sino desde aquel 2009.