“No hay propuesta de moneda única del Mercosur, ustedes se enterarán primero”, le dijo Fernando Haddad, Ministro de Hacienda de Brasil, a los periodistas sobre el proyecto de moneda única con el país.

Dos días después de una reunión con el embajador argentino, Daniel Scioli, en Brasilia, el ministro de Economía brasileño, Fernando Haddad, negó la existencia de una propuesta de moneda única para el comercio entre los países del Mercosur (la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay).

Sin embargo, desde la Argentina aseguran haber discutido el proyecto y la nueva moneda incluso ya tendría nombre.

Todo hace creer nuevamente que se trata de una aspiración más argentina que brasileña o regional debido a varias cuestiones que hacen a la propia involución de la economía local.

“No hay propuesta de moneda única del Mercosur, ustedes se enterarán primero”, señaló Fernando Haddad a la prensa en Brasil generando la misma situación que en su momento vivió el ministro de Economía de Mauricio Macri, Nicolás Dujovne, cuando sostuvo que había conversaciones para una moneda común

El antecesor de Haddad, Guedes, no tenía problema en jugar con la idea. Siempre germinal. En su última particupación en las Reuniones Anuales del Banco Mundial y el FMI, poco antes de la victoria de Lula en las elecciones presidenciales, el ahora ex ministro contestaba entusiasmado a las preguntas al respecto. Y aseguraba haber tratado el tema en reuniones bilaterales con funcionarios argentinos.

El año pasado, Haddad y su secretario ejecutivo, Gabriel Galípolo, escribieron un artículo en Folha de S. Paulo proponiendo el uso de una moneda única en el comercio sudamericano para impulsar la integración regional, marcada por un ritmo lento, además de fortalecer la soberanía monetaria de los países de la región.

El instrumento único para las transacciones en el bloque no es una idea nueva, e incluso ha sido defendida por el exministro de Economía de Jair Bolsonaro, Paulo Guedes.

Según publicó Estadão en mayo, la moneda única propuesta por Haddad y Galípolo sería utilizada para los flujos comerciales y financieros entre los mercados de la región y tendría un tipo de cambio flotante entre las monedas de los países, que podrían adoptarlo o no internamente. La estrategia detrás de su creación es “acelerar el proceso de integración regional, constituyendo un poderoso instrumento de coordinación política y económica para los pueblos sudamericanos”, dice el artículo de ambos.

La creación de una moneda única en América Latina es vista con escepticismo por los especialistas. Si bien la adopción de una política monetaria unificada en diferentes países puede resultar en una mayor eficiencia, aumentando el potencial de crecimiento de los mercados involucrados, implementar tal medida sería muy difícil dadas las discrepancias económicas entre países como Brasil y la Argentina, los mayores del bloque, señaló el periódico brasileño.