Después de diez horas de debate, la Cámara de Diputados convirtió este miércoles por la noche en ley el proyecto de reapertura del canje de deuda, que tendrá los mismos beneficios que se otorgaron en las reestructuraciones realizadas en 2005 y 2010, y que fueron aceptadas por el 93 por ciento de los bonistas.

El proyecto fue aprobado en general por 192 votos a favor, provenientes del Frente para la Victoria, sus habituales bancadas aliadas, el radicalismo, el PRO, el Frente Peronista y el Frente Renovador; y 33 en contra, del FAP, la Coalición Cívica y otros bloques minoritarios, en tanto se registraron 4 abstenciones.

En el inicio del debate, a las 13:30 de ayer, el miembro informante del oficialismo, Carlos Heller (Nuevo Encuentro), señaló que con la sanción de la ley de reapertura del canje el Gobierno "tiene las herramientas para terminar con la reestructuración" de la deuda que cayó en default a fines de 2001 y reivindicó la política realizada por el Ejecutivo porque se "reafirmó la soberanía".

Desde la oposición, el radical Miguel Bazze, dijo que su bloque votará "con la mayor responsabilidad" pero cuestionó al gobierno por no reconocer "los errores que se siguen cometiendo".

En cambio, el diputado y candidato senador de UNEN Fernando Solanas dijo que "estamos ante la legitimación del mayor fraude que es la deuda externa" y "nosotros no vamos a permitir los actos ilegítimos que se iniciaron hace treinta años".

El proyecto establece una nueva reapertura del canje para el siete por ciento de los bonistas que no se sumaron a la reestructuración de deuda, algunos de cuyos títulos están en manos de holdouts que mantienen un juicio contra la Argentina, en el que analiza intervenir la Corte Suprema de los Estados Unidos.

La iniciativa apunta a "llevar adelante todas las acciones necesarias para la conclusión del proceso de reestructuración de los títulos públicos" que no ingresaron a los canjes instrumentados en 2005 y 2010.

El artículo segundo del proyecto establece que los "términos y condiciones financieros que se ofrezcan no podrán ser mejores que los ofrecidos a los acreedores en el decreto 563/10", en referencia a las condiciones de los bonos del canje 2010.

Otro artículo importante, el número 7, suspende la vigencia de la denominada Ley Cerrojo y el cierre del canje lo deja supeditado a la decisión del Congreso Nacional, para dar vía libre a la operación que oportunamente realizará el Ejecutivo. Se trata de un artículo clave, de cara al juicio que la Argentina enfrenta en Nueva York, donde la Corte Suprema estadounidense deberá decidir si toma o no el caso.

El texto sostiene que quienes deseen participar deberán renunciar a los derechos que les correspondan como sentencias o laudos, o acciones legales iniciadas o que pudieran realizarse a futuro en relación a los títulos susceptibles de canje.

En el predio de Tecnópolis, la presidente Cristina Kirchner brindó un discurso por el Día de la Industria y, en ese marco, llamó al 7 por ciento de los acreedores que no aceptaron los dos canjes anteriores "porque en ese momento no les convenía o no confiaban" a participar de esta tercera reestructuración que se abrirá. De ese porcentaje, el 0,45 son los holdouts o llamados "fondos buitre" por el Gobierno que entraron en litigio con la Argentina.