El 3 de marzo desapareció Sarah Everard, una ejecutiva de marketing de 33 años, luego de ir a cenar en la casa de una amiga. Su cadáver apareció 10 días después en un baldío en el condado de Kent y dentro de una bolsa de plástico. 

El único sospechoso del caso ya se encuentra detenido, se trata de un agente de Scotland Yard que trabajaba en la seguridad de parlamentarios y personal diplomático, que ya tenía antecedentes de delitos sexuales.