Tras el salvaje bautismo, las víctimas sufrieron quemaduras en el esófago, en los pulmones, el estómago, los ojos y en las vías respiratorias.

Tienen entre 20 y 25 años. Eran 35 personas. “Paracaidista”, les iban gritando. Y ellos tenían que responder "siempre’”, relató el abogado de los denunciantes, Jerónimo Argañaraz