El gobierno tiene un gran problema en el Senado: los legisladores kirchneristas de la Cámara Alta, tienen un posicionamiento respecto del acuerdo con el FMI que alcanzó la gestión de Alberto Fernández, muy parecido al que describió Máximo Kirchner en diputados.

Si bien el presidente del bloque es José Mayans, la líder de los camporistas es la mendocina Anabel Fernández Sagasti, quien tiene importantes objeciones respecto del acuerdo con el FMI que debe pasar por el Congreso.

Sagasti de todos modos busca contemporizar, acomodar, llevar un paquete ordenado de reclamos y propuestas de modificaciones del proyecto que sean viables y coherentes y permitan introducir las reformas sin dañar definitivamente el proyecto.

Mientras tanto, Mayans busca dilatar, ganar tiempo para buscar consensos. Por eso, le pidió al Ejecutivo que el proyecto entre por diputados, con la esperanza de que mientras se discute allí, pueda ordenarse el bloque en el Senado. De paso, las objeciones que los camporistas pongan en la Cámara baja, puede servir para "testear" como pueden avanzar las que preparan en el Senado.

Complicado panorama el del oficialismo en el Congreso, por su propia batalla interna, más que por la oposición.