"La gente se está reacomodando. A muchos les vence el contrato y se van a vivir con la mamá o con la abuela, como pasaba en 2001. Más que nada, es que no hay plata y el sueldo no alcanza. Hay una gran cantidad de propiedades vacías, el único remedio es bajar el alquiler. En Ramos Mejía nunca habíamos tenido locales vacíos, y ahora tenemos", explicó Osvaldo Gilges, empresario del sector inmobiliario.
25 de Agosto de 2026
09:30hs
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