La FIFA archivó este viernes el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), apenas cuatro días después de presentarlo. La iniciativa buscaba abrir a inversores privados una participación minoritaria en el negocio comercial del Mundial.
La decisión llegó tras una reacción inédita del fútbol mundial. La UEFA amenazó con retirar a sus selecciones de las próximas competiciones de la FIFA. La Concacaf rechazó la propuesta de plano. La Confederación Asiática (AFC) se alineó con la postura europea. Dentro de la propia FIFA surgieron cuestionamientos públicos de funcionarios cercanos a Gianni Infantino.
El proyecto contemplaba la creación de una sociedad comercial valuada en unos 20.000 millones de dólares. Inversores privados adquirirían aproximadamente el 20% a cambio de una inyección cercana a los 4.200 millones de dólares. La FIFA conservaría el control de la nueva compañía y mantendría la potestad exclusiva sobre la organización de las competiciones, el calendario internacional y la gobernanza del fútbol. A cambio, prometía distribuir un bono extraordinario de 20 millones de dólares a cada una de sus 211 asociaciones miembro a comienzos de 2027.
La propuesta fue interpretada por buena parte del mundo del fútbol como el primer paso hacia la privatización de la Copa del Mundo. La Conmebol evitó pronunciarse de manera categórica. El organismo presidido por Alejandro Domínguez inició consultas con sus diez asociaciones miembro y pidió información adicional sobre el alcance del proyecto.
