Los incendios forestales en Canadá están generando una densa humareda que esta semana alcanza amplias zonas del medio oeste y noreste de Estados Unidos. Más de cien focos activos obligaron a evacuaciones en el norte de Ontario, donde se registraron imágenes de trabajadores ferroviarios rodeados por las llamas antes de ser retirados sin lesiones. Vientos predominantes empujan el humo hacia el sureste, con efectos a lo largo de la costa este.
Autoridades meteorológicas y de salud emitieron avisos por mala calidad del aire que abarcan desde Minnesota y Toronto hasta el área metropolitana de Nueva York. El organismo nacional de meteorología de Estados Unidos dejó vigente una alerta por la calidad del aire en la ciudad hasta la medianoche del jueves, mientras se espera la llegada de capas de humo denso durante el día. En paralelo se pronostican temperaturas anormalmente altas para la época.
Expertos climáticos señalan que la conjunción de sequía severa y olas de calor ha creado condiciones propicias para la propagación rápida de incendios. Investigaciones previas vinculan el aumento de la frecuencia y la intensidad de estos fuegos con el calentamiento global, impulsado por la quema de combustibles fósiles, que deja combustibles más secos y fáciles de prender.
Las autoridades recomiendan permanecer en interiores para minimizar la exposición al humo y al calor extremo. El humo provoca altos niveles de partículas finas que resultan peligrosas para niños y personas con enfermedades cardíacas o respiratorias; sus efectos incluyen dificultad para respirar, tos, mareos y agravamiento de afecciones crónicas.


