En el juicio por la muerte de Diego Maradona, los abogados Fernando Burlando (representante de las hijas del Diez) y Francisco Oneto, defensor del neurocirujano Leopoldo Luque, arribaron a un intercambio acalorado durante la declaración del custodio Julio Soria. Burlando cuestionó la veracidad del testigo por sus reiteradas respuestas de “no recuerdo”, y Oneto lo acusó de presionar al custodio.
La discusión subió de tono y derivó en gritos e insultos dentro de la sala. El fiscal tuvo que intervenir para intentar contener el enfrentamiento, y el tribunal decidió suspender la audiencia y tomar un cuarto intermedio para calmar los ánimos.
Al salir del recinto, la disputa continuó: ambos abogados volvieron a encararse ante la presencia de otras personas y mantuvieron un nuevo cruce verbal. El episodio obligó a quienes estaban en el lugar a intervenir para separar a las partes y evitar mayores incidentes.
La confrontación constituye uno de los momentos más tensos del proceso, que busca establecer las eventuales responsabilidades del equipo médico que asistió a Maradona en los días previos a su muerte.