La mayoría de los argentinos percibe un empeoramiento sostenido de su situación económica: 50,2% se identifica como clase baja y 86,1% afirma que su salario perdió frente a la inflación, según el último Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora. Ese diagnóstico se traduce en dificultades concretas para cubrir gastos cotidianos: 61% declara que el dinero alcanza, como máximo, hasta el día 20 de cada mes y solo 13% llega a fin de mes con capacidad de ahorro.
La sensación de pérdida de poder adquisitivo está extendida y estable en el tiempo: ocho de cada diez encuestados sostienen que sus ingresos no acompañaron la suba de precios; el indicador prácticamente no varió desde marzo y quedó apenas por debajo del pico de abril. La autopercepción social acentúa las diferencias: entre quienes se consideran de clase baja, 86,1% reconoce quedarse sin ingresos antes del día 20; en la clase media ocurre en 43% y en la alta solo en 11,8%.
El estudio revela además un marcado escepticismo sobre los datos oficiales de inflación: 68,8% cree que el índice publicado por el INDEC no refleja el aumento de precios que vive cotidianamente, y ese rechazo escala a cerca de 84% entre los que se definen como clase baja. Esa desconfianza alimenta la sensación de desajuste entre las estadísticas y la experiencia personal, un elemento que la consultora destaca como central para entender la percepción social del deterioro económico.
La lectura política muestra divisiones: entre votantes oficialistas 70,2% afirma que su salario perdió frente a la inflación, mientras que en el electorado opositor ese porcentaje llega a 96,6%. Pese al panorama adverso, la imagen del gobierno registró un leve repunte en junio: la desaprobación cayó a 56,6% y la aprobación subió a 33,2%. Según la consultora, ese freno en la caída no obedece a una mejora económica, sino a que una porción de la población habría asumido el ajuste como parte del escenario presente.
