La Corte Suprema de Estados Unidos anuló el decreto presidencial que buscaba limitar la ciudadanía por nacimiento para hijos de migrantes. En un fallo histórico, el tribunal consideró inconstitucional la pretensión del presidente de negar la nacionalidad a quienes nacen en territorio estadounidense cuando sus progenitores están en el país sin autorización o con estatus temporal.
Los jueces afirmaron que la protección se funda en la 14ª Enmienda de la Constitución, vigente desde 1868 para asegurar la ciudadanía de quienes nacen o se naturalizan en el país y están sujetos a su jurisdicción. Según el tribunal, esa cláusula no admite la exclusión que proponía la Casa Blanca.
Tribunales inferiores ya habían rechazado el decreto, y la resolución suprema confirma ahora ese criterio. La decisión pone fin al intento ejecutivo de modificar, por vía administrativa, un derecho que históricamente se ha aplicado de manera amplia.
Se calcula que la medida afectaría cada año a unos 150.000 niños nacidos en Estados Unidos de padres no ciudadanos, un grupo que conservará el reconocimiento automático de la ciudadanía tras la sentencia.