Francia atraviesa una ola de calor excepcional que ya dejó al menos 40 muertos después de la noche más sofocante registrada en el país. Las temperaturas superaron los 40 °C en amplias zonas y, en algunos puntos, el termómetro igualó este martes los valores de ciudades como Dubái, lo que obligó a modificar horarios, suspender servicios y adoptar medidas de emergencia.
Autoridades locales adelantaron el cierre de la Torre Eiffel y de algunas escuelas, recomendaron teletrabajo y ajustaron la operación ferroviaria por riesgo de dilatación de vías y fallas en la refrigeración de trenes. Muchos ciudadanos buscaron alivio en centros comerciales y salas de cine con aire acondicionado; también se multiplicaron los baños improvisados en canales y ríos de la capital, pese a que su uso recreativo no está autorizado.
Las muertes registradas incluyen al menos dos niños que fallecieron por asfixia dentro de un automóvil en Carpentras, y tres adultos mayores hallados sin vida en sus hogares en el suroeste. Desde el 18 de junio, la mayoría de los decesos por ahogamiento han afectado a personas jóvenes, según los recuentos oficiales.
Météo-France informó que en el 20% del territorio la temperatura excedió los 40 °C y prevé que esta semana marcará los registros más altos de la historia. Al mediodía, 54 departamentos permanecían en alerta roja y otros 35 en naranja, lo que dejó al 90% de la población expuesta a condiciones de calor extremo.


